No hay amor tan grande que supere las barreras del espacio, o por lo
menos lo creo así. Son tristes las despedidas y lo son aun mas cuando 2
personas que se aman se separan. La esperanza se diluye a través de los kilómetros
de distancia. Muchas lagrimas y abrazos rodean estas despedidas envueltas en el
drama del ultimo adiós. Seguir en contacto parece ser la primicia, pero estos 2
seres saben en el fondo que nada será igual. Y aunque exista la telefonía
celular, el messenger, VoIp, el obsoleto correo y otros medios de comunicación
nada los acercará como alguna vez estuvieron, y eso porque nada de lo anterior
remplazan caricias y abrazos dados en vivo y en directo, les toca conformarse
con abrazar una almohada, como si un costal de plumas fuera a remplazar la
calidez de un cuerpo o la ternura de unas palabras al oído. Con este desespero
solo queda buscar refugio en otra persona con lo que se juega una apuesta
peligrosa, en las cuales solo hay 2 resultados: O se es capaz de olvidar a la
otra persona o se reafirma ese amor tan sufrido. Los resultados pueden ser catastróficos
porque siempre se buscará algo similar a lo que se tenia y muchas veces no se
tiene en cuenta que cada persona tiene su forma particular de hacer las cosa ya
sea besar, bailar o inclusive de hacer el amor y algunas de estas cosas harán
recordar a la persona que ocupaba o que ocupa el corazón y esto dolerá
enormemente. Por eso antes de involucrarse con una persona que se marcha piénselo
2 veces antes de enamorarse, aunque sea difícil tener control de esa situación.