Hola amigo, aunque no sea tu amigo no encontré otra manera de llamarte, es una simple formalidad, de todas maneras hay pocas probabilidades de que leas este escrito, bueno, eso no importa, solo quiero desahogarme.
A duras penas conoces mi nombre, escasamente has visto fotos mías, y en alguna ocasión hablamos, me llamaste en cierta ocasión para advertirme algo: Que salía con tu esposa. Nuestra conversación duró unos cortos minutos, me dijiste muchas cosas, en ese entonces no comprendía cuanta razón tenías, en 10 minutos fuiste más honesto que tu esposa en 3 años, fuiste sincero, hablaste con la verdad, pero no te creí, estaba perdidamente enamorado de la mujer con la que duermes todas las noches, no pude hacer nada, ella es muy bella y lo sabes, su forma de besar y consentir es algo que tu y yo conocemos muy bien.
Todo empezó mal cuando pisé la capital: Ella me recibió con los brazos abiertos y un teatro montado vendiéndome la idea de su eminente divorcio contigo, no me culpes, era un muchacho inocente y enamorado, tanto que ignoré todas las advertencias y señales de los demás, mandé a la mierda al mundo y aposté por un futuro con ella, hasta me dijo para vivir en una casa que es de ustedes, claro está, después del divorcio. Me fui siempre con esa idea, es más, siempre pensaba en la forma de volver a la capital así fuera para solo hacerle el amor y rozar el cielo por un par de horas, pero nunca fue duradero.
En esa tonalidad gasté casi un año hasta que me decidí alejar, pero ella nunca dejó que lo hiciera, hasta lloraba a través del celular, yo no creía en sus lágrimas pero el corazón es débil, muy débil, tan débil que caí de nuevo, pero esta vez ella fue quien vino a visitarme, ya supondrás el resto.
Y así pasó el tiempo, envueltos en ires y venires, llamadas eternas por celular, promesas de volver que nunca se concretaron, risas, rabias, etc, y yo inocente ignorando que estaba violentando tu hogar, pensando que yo era el único que ella amaba, en realidad era un mozo cualquiera, una sombra, una persona no grata en su entorno familiar, un don nadie, no era nada.
No siendo más me despido, no me gusta extenderme más de lo que el tema merece, espero que tengan un resto de vida feliz muy lejos de mi. Hasta nunca.