viernes, 4 de abril de 2014

Diatriba contra la cucharita

Hace un par de días me reuní con un grupo de amiguis en "Café del mar", uno de los tantos restauranticos a los que mis amiguis y yo solemos ir. Conforme transcurria la tarde y caían los coctelitos tocamos varios temas referente a la actualidad de nuestro entorno. La nueva colección de Arturo Calle, el nuevo carro de Mauricio en Miami, Estéreo Picnic, sushi y muchos otros temas pasaban por la boca de todos; de un momento a otro un amiguis que había venido de Fontibón nos comentó sobre una canción que era presuntamente exitosa en la cordillera central del país. Una vez que el nombre de la canción salió de los labios de Albertico Luis mi cerebro me dijo: Aquí algo anda mal.

"La cucharita", ese era el nombre de la canción, esa noche no la escuchamos porque que osazo polar uno viendo videos en "Café del mar", o sea, ubícate. Pero la curiosidad nunca salió de mi cabeza y al día siguiente la busqué en Youtube porque en Deezer no estaba, ni si quiera en Spotify y eso que tengo premium. Fueron 3:14 que me dejaron en estado de shock cuando terminé de ver el video.

La primera escena mostraba un hombre con barba y gafas con una guacharaca y una especie de saco (que después averigué y se llama ruana) y me dije a mi mismo "oh my god, Osama Bin Laden está vivo y canta música nada que ver", y no solo él estaba vestido así, habían otros 3 hombres con las mismas vestimentas sacadas de las películas de Clint Eastwood. Y tremendo susto me pegué cuando Osama grita "¡Que viva Saboyá!" y el otro le contesta "heeeeyyy". Lo más aterrador es que al observar al público veo algo a lo que ellos llaman baile, eso es gracioso porque los bailes tienen ritmo y ellos parecieran que se estuvieran sacando agua de las orejas después de un día de piscina. Así dice el primer párrafo de la canción: "En la vereda de Velandia del municipio de Saboyá una cucharita de hueso me regalaron por amistad", amiguis mios, parece broma pero no lo es.

Si John Lennon reviviera, al escuchar esta unión de incongruencias, seguramente volvería a morir, solo que esta vez él mismo accionaria un arma. El nombre de la herramienta se repite a lo largo de toda la canción mientras Osama y los 3 Clint Eastwood bailan sin coordinación en la pista, además a Osama se le va el galillo a cada rato, no se si tenga problemas en la garganta, o sencillamente lo haga a propósito, si es lo primero debería tomar Noraver o alguna otra medicina para que se le quite eso. Mi pregunta es ¿por qué se llevó la cucharita al centro de Bogotá? ¿no ve que allá se roban todo? ¿qué hace alguien con una cuchara de hueso? Cuando por fin termina el video,  mi mente, aniquilada por ese ritmo popular montañero y por las imágenes que he visto, después de estar en blanco por 10 segundos, piensa: “Seguro, esta atrocidad solo la escuchan en Bogotá”. Y no, resulta que eso no es netamente de Bogotá y que se escucha en muchas partes. Mis esperanzas murieron cuando veo que el video tiene más de un millón de visitas y al parecer es un clásico.

Mi cerebro aún lesionado por ver a Osama cantando y los bailes arrítmicos de los Clint Eastwood y asistentes me han hecho evaluar lo anticuado que puedo ser a mis 25 años (si claro...) y que no puedo explorar otros ritmos musicales donde la gente no sepa bailar y obveeeeooo que no se baje de los estratos en los que yo abundo (si no está en Deezer no es digno para mi), esas cosas de la cuchara y canciones similares es música para camioneros y de cantina donde la cerveza se consigue a precio de tienda, y pues nada que ver meterse en sitios así, ¿qué dirán mis amiguis?. Por más que traté averiguar sobre Osama no encontré una entrevista sobre su carrera musical, ¿así de equis es? Ubicate.

En conclusión, este personaje tan particular que hace las delicias en las tardes de una cantina que vende cervezas al clima en la capital del país no hace más que balbucear una historia que a nadie le importa, y que si tenemos en cuenta que no es un sonido muy agradable para los oídos, no debería ser tan exitoso. Por supuesto, resulta exitoso, precisamente por esa razón. Es fácil de aprender sus letras y para bailarlo solo hay que moverse sin ritmo de un lado para otro. Lo más triste es que ya me han dicho que ciudades como Barranquilla, Santa Marta y Sincelejo ya se escucha este ritmo, y que OSAZO MONUMENTAL que ese tipo de música se escuche por acá, pronto nos diremos "sumercé" y a usar ruana y sombrero con estos calores, afortunadamente tenemos vallenato y salsa y no esos ritmos cachachos que nos vengan a invadir. ¿La cucharita? O sea, helou, ubícate.