viernes, 25 de julio de 2014

Starbucks y el arribismo de siempre...


Hace un par de semanas la famosa cadena de cafeterías Starbucks abrió su primera tienda en territorio nacional, la ciudad elegida fue Bogotá. Como era de esperarse la apertura de la tienda gringa fue todo un éxito, a tal punto que alcancé a escuchar que la gente hizo fila desde las 5a.m.(¿es esto cierto?) para entrar al codiciado sitio y comprar un café en el país donde conseguir esta bebida está a la vuelta de la esquina.

Es tan fácil conseguir un café en Colombia que sorprende que haya gente que haga una fila para comprar uno. ¿Por qué la gente hace fila para comprar un café en Colombia? Solo me imagino una respuesta: Arribismo. El colombiano promedio es arribista por naturaleza y lo sabemos, no ocultemos la realidad latente que vivimos día a día y aceptemos esa naturaleza que nos rodea, y que hasta cierto punto hemos experimentado alguna vez. 

El concepto de arribismo es sencillo: Es tratar de demostrar ser algo que no se es. Quizás arribista no es la palabra adecuada para describir a las personas que hicieron fila para tomarse un tinto en Starbucks, en la costa Caribe utilizamos palabras propias como "metemono" o "espantajopo", para su efecto es lo mismo, como buen costeño que soy utilizaré "metemono" de aquí en adelante en este texto. No solo Starbucks tiene metemonos, de hecho Juan Valdéz es el criadero de metemonos por excelencia, muchas veces he visto a clientes llegar a pedir un tinto, sentarse y sacar el celular para tomar la señal de WiFi, tomarle fotos al vaso y quedarse chateando en el sitio, ¿por cuanto tiempo lo harán? Ni idea, habría que hacerles un estudio. Y no solo en J.V. se da ese ejemplo, en una pizzería que trabajé hace años me enteré que una de las sucursales de Bogotá quebró porque la mayoría de sus "clientes" pedían un tinto con un vaso de agua (ni si quiera la botella) y ya, eso era todo, así quiebra cualquiera. Hasta en el mundial presencié el arribismo: Mucha gente pagando cover para entrar a sitios sin sillas y mesas a ver los partidos de Colombia, y les apuesto que la mayoría de esos personajes ni les gusta el fútbol, pero había que estar en un sitio play para ver el partido sí o sí.

El espíritu del metemono vive en nosotros, sólo que a algunas personas se les desarrolla mucho más que a otras (en especial a los de la capital). Dentro de poco se realizará un concierto en Bogotá, una banda llamada Arctic Monkeys es la encargada del espectáculo, ¿se imaginan la cantidad de personas que irán porque es una banda extranjera?, ¿se imaginan la cantidad de personas que no irían si la banda fuera colombiana y se llamaran "Los monos del ártico"?, suena como corroncho ese nombre, pero así somos. Por eso es que en el nuevo comercial de cierto té con gas un actor dice "en Europa esto es un éxito", claro que si mi amigo, iré a una cafetería en París a pedir té con gas mientras el mesero me dice "excelente elección, señor" y juntos nos damos un abrazo de fraternidad.

Metemonos o no a estos asuntos no hay que meterle indignación. No podemos enojarnos porque a ciertas personas les de por hacer fila por un tinto, hay asuntos mucho más importantes por los cuales indignarse, por ejemplo en Yopal hacen fila para recibir agua, entre otras cosas. En vez de indignarse por los amigos de Starbucks los invito a pasar por allá, reirse en sus caras mientras se toma un tinto de alguna chaza callejera, y hasta tomarle fotos, pues no creo que abandonen su fila para atenderlos. Es en serio, es mejor reirse que enojarse por estas cosas.

PD:  La changua en Europa no es un éxito.


domingo, 6 de julio de 2014

Transformzzzz


Después de la derrota de la Selección Colombia quería despejar la mente para no pensar tanto en fútbol y enfocarme en otra cosa. No hay actividad tan ideal para no pensar en algo que a uno lo tiene triste como el cine, no se si a ustedes les funcione pero a mi si, y mucho.

Al ver la cartelera de cine me di cuenta de que Transformers 4 se estaba exhibiendo, y pues decidí verla pues no había mejores opciones salvo una película de Johnny Deep que se ve realmente aburrida, no siendo más compré la boleta, y las gafas 3D.

Antes de seguir leyendo tenga en cuenta que este artículo contiene spoilers (o sea cuento escenas de la película), además no espere un texto tipo "Cine arte", esto es un simple texto que le puede ahorrar tiempo y dinero, ¿estamos? Pues bien.

A mi la saga Transformers no me parece mala, si bien no es una saga tan buena como lo ha sido la de Avengers los autos robots cumplen con lo básico que es entretener durante un par de horas a una persona como yo que consume cine comercial. No soy de esos expertos de cine que ven películas con monóculo mientras beben vino analizando cada paso del personaje, en realidad soy más bien básico y por eso Transformers llena mis regulares expectativas. 


Lo primero que no entendí fue por qué el clon de Benzema (el actor de las otras 3) no participó de esta entrega, estoy seguro que leyó el guión y se quedó dormido a la mitad, o más bien se aburrió de la saga (al igual que yo), eso será tema para investigar. Lo segundo es la pésima elección del actor, Mark Wahlberg es un tipo sin carisma (a diferencia de Benzema) y ver su cara me da ganas de bostezar, pero bueno, ni siquiera ese es el problema (TE EXTRAÑO MEGAN FOX). En fin, Benzemá no está, pero está Mark, un barbudo con poca gracia (por lo matan al principio de la película), la hija de Mark (que sería el reemplazo de Megan) y el novio de ella, juntos viven en la puta mierda en un estado aislado de Estados Unidos. En ese trio se teje una historia digna de "Padres e hijos" que haría que cualquiera extrañe a Daniela Franco. 

La trama de la película es hasta buena, a los Transformers los persiguen los humanos para aniquilarlos y los transformers huyen, otros se ocultan, y a los otros los vuelven chatarra. Optimus Prime está abandonado y Mark lo rescata y lo repara. Ahí empieza lo bueno y lo malo de la película, la CIA va a buscar a Optimus para destruirlo y se forma una plomera única. Los efectos son muy buenos, esto no se puede negar, pero a partir de allí todo es igual, una guerra sin fin que acaba con la paciencia de cualquiera, y bueno, la trama de siempre es que los de la CIA que quieren matar a los Transformers son malos, Megatrón revive otra vez (como para variar), ya no es la chispa sino la semilla, etc. En resumidas cuentas la trama nunca cambia, es la repetición de lo mismo, cada vez con más efectos y explosiones, los robots salvando a los humanos en escenas de acción, el discurso del indestructible Optimus Prime al final y la bandera americana por todos lados.

Pero esta vez Michael Bay "la botó del estadio", y la botó muy lejos esta vez. Transformers 4 dura nada menos que 2 horas y 40 minutos, lean bien, 2 HORAS Y 40 MINUTOS. No se si el afamado director se quería vengar de sus espectadores o tenía el doble de presupuesto de las otras películas, pero 2 horas y 40 minutos es una exageración enorme, es tan larga la película que aplica para ir a una siesta, o llevar a una mujer solo para besuquearse, y en toda la película hay balacera sin parar desde el minuto 20, añádale a eso el drama del papá que no deja que la hija tenga novia como en Armageddon, las banderas de Estados Unidos ondeando como en Armageddon, la caravana de camionetas negras como en Armageddon, el beso de los enamorados al atardecer como en Armageddon y Bumblebee, que de milagro no salió en Armageddon. Y si se lo pregunta Michael Bay dirigió Armageddon.



Espero y hayan leído este texto, que a pesar de ser largo no demorará las 2 horas y 40 minutos que demora Transformers 4. Ahórrese la fila de la taquilla, las gafas en 3D, las costosas crispetas y el bostezo del público. Michael Bay ya me estafó a mi, no quiero que lo estafe a usted, y si no me cree pues vaya y siga aumentando el número de taquilla para dar pie a una quinta entrega, pues Megatron juró venganza, como siempre.