martes, 28 de julio de 2015

Para ti, tío Vicente.

Esa mañana del 7 de noviembre dormía plácidamente pensando en las fiestas cuando un grito horripilante me despertó: Era mi madre llorando y entre su llanto decía que mi tío Vicente había fallecido. Ahí me quedé quieto en la sala, con el corazón a mil viendo a mi madre arrodillada en el piso abrazando al teléfono que le había anunciado tan cruel noticia, fueron 2 minutos sin reacción, hasta que me fui a mi cuarto a encerrarme y llorar solo. Mi tío Vicente era muy alegre, por su obesidad sus sobrinos le llamábamos de cariño "Homero Simpsons" y siempre me molestaba porque era muy tímido y nunca me conocía una novia, hasta que justo un año antes de ese suceso le presenté a Jocelyn, quien fue mi novia en el 2008, hasta ese día me dejó de molestar con eso. Un infarto acabó con su vida esa mañana novembrina.

Ese sábado fue un día duro. Después de haber estado encerrado en soledad mi madre entró a la habitación para decirme que el cuerpo de mi tío lo estaban velando, me ordenó alistarme para ir a verlo, yo no soy partidario de ir a funerales y entierros pero era la primera vez que una muerte me pegaba tan duro desde la muerte de mi abuelo Ángel en 2005, pero con mi tío era diferente pues con él estaba más apegado que con mi abuelo. Al verlo ahí acostado sin reacción no lo creía, sin embargo no lloré, creo que fue más por haber estado llorando toda la tarde que por falta de sentimiento, uno muchas veces siente que las lágrimas se acaban, no tengo dudas que eso fue lo que me pasó aquella noche. Entre murmullos en la funeraria escuché que el entierro sería el domingo a la 1:00 p.m., curiosamente ese día jugábamos una semifinal del campeonato microfútbol de la universidad.

Una noche de insomnio fue la previa a la despedida de mi tío de este mundo. Otra vez sin fuerzas de tanto llorar me alisté para el entierro, la cita era en el cementerio de Turbaco, los familiares y allegados de mi tío no se hicieron esperar y acudieron a la cita. Al momento de cargar el cajón me hice voluntario, mis lágrimas no se hicieron esperar. Mientras caminábamos me aferraba a la idea tonta de que mi tío despertara de ese cajón diciendo que todo era una broma y que estaba bien, pero al llegar a la fosa y ver que le tiraban tierra al cajón al fin acepté que mi tío estaba muerto.

Llegamos a la casa con los ojos hinchados y con ganas de estar solos. Yo fui el primero en adelantarme, solo quería dormir y no pensar en mas nada, pero a eso de las 3:00 p.m. entró mi padre al cuarto y me dice "¿Por qué no vas a jugar con el equipo? Vístete que yo te acompaño" a lo cual respondí que no quería ir, a la final nadie está pensando en fútbol cuando un familiar cercano se le muere. Sin embargo mi padre insistió, de hecho me dijo que así era posible mitigar un poco el dolor que estaba sintiendo ese día, de hecho no era un muy buen argumento que digamos pero quizás tenía razón, así que me alisté y fuimos al partido.

Llegamos a la universidad y al llegar todos me miraban extrañados, sin duda mi cara decía mucho más de lo que yo podía expresar. Empezó el partido y por un momento me olvidé de la muerte y la tristeza, con trasnocho y sin comer bien jugué un partido destacado, mi única motivación en ese momento era dedicarle esa pequeña victoria a la memoria de mi tío, sin embargo y al minuto 18 del segundo tiempo y después de ir ganando 2-1 nos empatan y el finalista se decidiría desde los puntos penales. Íbamos 1-1 y cada equipo tocaba tirar su último penal, Juan Carlos se perfiló y mandó el balón a las nubes, así que era mi oportunidad de convertirme en héroe. El rival pone el balón y se perfila de tal forma que intuyo que disparará a mi lado derecho, cuando cobra me lanzo sin pensarlo y siento que el balón pega en mi pierna derecha, al caer busco con mi mirada el balón por todas partes, cuando miro hacia atrás miro el balón ingresando lentamente al arco, ya no pude hacer nada. Escuché al rival celebrando su paso a la final ahí tirado en el piso mientras observaba el balón mientras lo maldecía, no pude atajar ese penal ni dedicarle la victoria a mi tío, y lloré.

No fui ni capaz de ponerme de pie por mi cuenta, mi mejor amigo que a su vez era el D.T. del equipo fue a ayudarme, me dio unas palabras de aliento y a la vez consuelo porque él sabía la verdadera razón de mi llanto. Y de ahí me fui, triste y desconsolado, no por poder pasar a la final, sino por no tener más a mi tío y no poder dedicarle así sea ese pequeño triunfo, por eso hoy te dedico este texto, para recordarte donde estés que siempre estás en mi memoria.



viernes, 17 de julio de 2015

Me enamoré

Me enamoré de ella, sucedió de repente y de un solo golpe, como cuando cae un rayo y azota la tierra.
Fue en una noche diferente a todas, unos tragos en la cabeza y un juego de adolescentes con una botella. Un par de besos fueron el detonante de ese sentimiento que en aquel momento despertó, solo eso bastó para cambiar el ritmo de mi corazón: en tu ausencia se mueve al ritmo del jazz pero al verte hay vibras de rock and roll.
Me enamoraste y no fue tu intención, jamás pensaste que pudieras tener ese efecto en mi después de ser mutuamente indiferentes. Los accidentes pasan y no hay que lamentarse por eso y menos yo, porque para mi fuiste un accidente maravilloso. Ojalá nos volvamos a estrellar.

Me enamoré sin querer queriendo...

viernes, 3 de julio de 2015

Latidos

Hoy me fui a dormir con el corazón acelerado, accidentalmente pensé en ti, pero no te preocupes pues es algo muy inusual, tan inusual como ganarse la lotería 2 veces. Los latidos se escuchan fuerte, como sonando en el vacío, sin ningún ruido que los interrumpa se sienten fuertes y se hacen notar, pero tu ausencia se nota más. La tranquilidad de estas letras quizás lo calme, o tal vez un "te extraño" pero esa frase demorará años en llegar y en estos momentos necesito prontitud pero da igual, pues mis oídos ya están sordos. Lentamente el ritmo se va estabilizando y mi vida vuelve a la normalidad, la ironía de la noche es que ella trae tanta calma y a la vez oscuridad.