Te conocí por fotos y de
inmediato te adoré, con tu expresión angelical me cautivaste y aun no había un
encuentro cercano entre nosotros. No hacías parte de mi vida pero llegaste para
quedarte y luego para yo irme. Te di mi primer abrazo y plasmaste una sonrisa
inmediata en mí, saciaste esas ganas que tenia de tenerte conmigo y tú solo me
mirabas como el extraño que era y que aun soy, sin embargo cuidarte era mi
misión, lástima que solo por pocos días. Y el tiempo voló como lo acostumbra a
hacer especialmente cuando estamos felices, mi hora de partir llegó y un vacío
enorme se apoderó de mí, te dije muchas cosas que de seguro no entendiste
porque todavía no hablas pero que aun las recuerdo plenamente. Esa tarde te
dejé y hui rápidamente para que no se me salieran las lágrimas en público, cosa
que si puedo hacer en estos momentos mientras escribo esta nota para ti que
ojalá leas cuando aprendas a leer y certifiques cuanto te extrañó ese grandulón
que te cargaba cuando apenas eras un bebé. Esta es una nostalgia que no pedí…

No hay comentarios:
Publicar un comentario