lunes, 25 de febrero de 2013

Amor y distancia


No hay amor tan grande que supere las barreras del espacio, o por lo menos lo creo así. Son tristes las despedidas y lo son aun mas cuando 2 personas que se aman se separan. La esperanza se diluye a través de los kilómetros de distancia. Muchas lagrimas y abrazos rodean estas despedidas envueltas en el drama del ultimo adiós. Seguir en contacto parece ser la primicia, pero estos 2 seres saben en el fondo que nada será igual. Y aunque exista la telefonía celular, el messenger, VoIp, el obsoleto correo y otros medios de comunicación nada los acercará como alguna vez estuvieron, y eso porque nada de lo anterior remplazan caricias y abrazos dados en vivo y en directo, les toca conformarse con abrazar una almohada, como si un costal de plumas fuera a remplazar la calidez de un cuerpo o la ternura de unas palabras al oído. Con este desespero solo queda buscar refugio en otra persona con lo que se juega una apuesta peligrosa, en las cuales solo hay 2 resultados: O se es capaz de olvidar a la otra persona o se reafirma ese amor tan sufrido. Los resultados pueden ser catastróficos porque siempre se buscará algo similar a lo que se tenia y muchas veces no se tiene en cuenta que cada persona tiene su forma particular de hacer las cosa ya sea besar, bailar o inclusive de hacer el amor y algunas de estas cosas harán recordar a la persona que ocupaba o que ocupa el corazón y esto dolerá enormemente. Por eso antes de involucrarse con una persona que se marcha piénselo 2 veces antes de enamorarse, aunque sea difícil tener control de esa situación.

viernes, 26 de octubre de 2012

Nunca pedí esta nostalgia

Te conocí por fotos y de inmediato te adoré, con tu expresión angelical me cautivaste y aun no había un encuentro cercano entre nosotros. No hacías parte de mi vida pero llegaste para quedarte y luego para yo irme. Te di mi primer abrazo y plasmaste una sonrisa inmediata en mí, saciaste esas ganas que tenia de tenerte conmigo y tú solo me mirabas como el extraño que era y que aun soy, sin embargo cuidarte era mi misión, lástima que solo por pocos días. Y el tiempo voló como lo acostumbra a hacer especialmente cuando estamos felices, mi hora de partir llegó y un vacío enorme se apoderó de mí, te dije muchas cosas que de seguro no entendiste porque todavía no hablas pero que aun las recuerdo plenamente. Esa tarde te dejé y hui rápidamente para que no se me salieran las lágrimas en público, cosa que si puedo hacer en estos momentos mientras escribo esta nota para ti que ojalá leas cuando aprendas a leer y certifiques cuanto te extrañó ese grandulón que te cargaba cuando apenas eras un bebé. Esta es una nostalgia que no pedí…