No hay amor tan grande que supere las barreras del espacio, o por lo
menos lo creo así. Son tristes las despedidas y lo son aun mas cuando 2
personas que se aman se separan. La esperanza se diluye a través de los kilómetros
de distancia. Muchas lagrimas y abrazos rodean estas despedidas envueltas en el
drama del ultimo adiós. Seguir en contacto parece ser la primicia, pero estos 2
seres saben en el fondo que nada será igual. Y aunque exista la telefonía
celular, el messenger, VoIp, el obsoleto correo y otros medios de comunicación
nada los acercará como alguna vez estuvieron, y eso porque nada de lo anterior
remplazan caricias y abrazos dados en vivo y en directo, les toca conformarse
con abrazar una almohada, como si un costal de plumas fuera a remplazar la
calidez de un cuerpo o la ternura de unas palabras al oído. Con este desespero
solo queda buscar refugio en otra persona con lo que se juega una apuesta
peligrosa, en las cuales solo hay 2 resultados: O se es capaz de olvidar a la
otra persona o se reafirma ese amor tan sufrido. Los resultados pueden ser catastróficos
porque siempre se buscará algo similar a lo que se tenia y muchas veces no se
tiene en cuenta que cada persona tiene su forma particular de hacer las cosa ya
sea besar, bailar o inclusive de hacer el amor y algunas de estas cosas harán
recordar a la persona que ocupaba o que ocupa el corazón y esto dolerá
enormemente. Por eso antes de involucrarse con una persona que se marcha piénselo
2 veces antes de enamorarse, aunque sea difícil tener control de esa situación.
lunes, 25 de febrero de 2013
viernes, 26 de octubre de 2012
Nunca pedí esta nostalgia
Te conocí por fotos y de
inmediato te adoré, con tu expresión angelical me cautivaste y aun no había un
encuentro cercano entre nosotros. No hacías parte de mi vida pero llegaste para
quedarte y luego para yo irme. Te di mi primer abrazo y plasmaste una sonrisa
inmediata en mí, saciaste esas ganas que tenia de tenerte conmigo y tú solo me
mirabas como el extraño que era y que aun soy, sin embargo cuidarte era mi
misión, lástima que solo por pocos días. Y el tiempo voló como lo acostumbra a
hacer especialmente cuando estamos felices, mi hora de partir llegó y un vacío
enorme se apoderó de mí, te dije muchas cosas que de seguro no entendiste
porque todavía no hablas pero que aun las recuerdo plenamente. Esa tarde te
dejé y hui rápidamente para que no se me salieran las lágrimas en público, cosa
que si puedo hacer en estos momentos mientras escribo esta nota para ti que
ojalá leas cuando aprendas a leer y certifiques cuanto te extrañó ese grandulón
que te cargaba cuando apenas eras un bebé. Esta es una nostalgia que no pedí…
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