A diferencia de muchos no anhelo cerrar los ojos para verte, te veo siempre aunque estás tan lejos. Y te pienso mucho, como si fueras un problema matemático, al que no le hallo solución, eres de esos problemas que no salen de mi cabeza y siempre trato de resolver. Pero llega la noche con su calma, el manto del sueño me libera de tu recuerdo durante unas horas, solo en el mundo onírico no apareces y eso me satisface. Duermo para huir de ti.
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