viernes, 25 de noviembre de 2016

Tanto... Y nada

Tanto por decir y optamos por callar, tantas ganas de hablar se volvieron silencio, tantas deseo ayer y hoy somos invierno. Hubiera preferido otro final, uno más feliz, o hasta uno más dramático, pero no esta maldita frialdad. ¿Donde quedó el cariño? ¿donde quedaron nuestras ganas de estar juntos? ¿donde quedó el deseo de luchar por esto? Yo aún me pregunto tantas cosas, pero se que es en vano porque estoy seguro que ya no volverás. Y pasan los días en cámara lenta...

domingo, 13 de noviembre de 2016

Creo en ti.

Todavía creo en el amor. Podré sonar como alguien iluso, pues este mundo desdichado cada vez más le entrega su vida a lo pasajero o a lo material, al pasar del tiempo las personas se han vuelto más frías, desconfiadas, egoístas e hipócritas; las familias se han vuelto desunidas, los amigos escasean. Creo en el poder del amor para transformar la realidad de una persona, hacer posible que sus heridas sanen, que esa persona sienta que no habrá lugar más seguro en el mundo que en los brazos del ser amado, que con ella no le falte nada, pero que sobre el resto, que los días tengan luz aunque llueva, que las lágrimas solo sean de alegría, que los problemas se resuelvan y que haya fortaleza para enfrentar los momentos difíciles. Creo en ti.

martes, 8 de noviembre de 2016

7 años ya...

La vida a veces nos sorprende de manera horrible, sobre todo cuando fallece un ser querido. Recuerdo que afirmé que cuando me graduara iba a hacer una fiesta donde pudiera compartir con todas las personas allegadas posibles y así fue. En un operativo de logística me encargué de invitar a todo el que fuera posible, pero era tanta gente que delegué a mi madre para que se encargara de las invitaciones familiares mientras yo hacía lo propio con amigos y compañeros de trabajo y de universidad. Llegó el día esperado y casi todos fueron, pero faltaba alguien, un señor obeso llamado Vicente no fue a la fiesta, pero no había tiempo para pensar en los ausentes, así que decidí disfrutar. Días posteriores le hice el respectivo reclamo a mi madre por la ausencia de mi tío, ella me respondió un poco grosero y me dijo que esa responsabilidad era más mía que de ella y que con tanta gente se le olvidó. 2 meses después mi tío fallece y aún hoy, 7 años después, me pesa que él no haya compartido conmigo el logro más importante de mi vida hasta ahora.


lunes, 7 de noviembre de 2016

No estoy de acuerdo con Manolo, pero...

Indignación es, al parecer, la palabra que nunca pasa de moda en Colombia. Lo curioso del asunto es que la indignación va más enfocada a ciertas palabras dichas por un gobernante o figura publica que a una acción en particular, exceptuando los casos de maltrato animal. En resumidas cuentas indigna más unas palabras de una figura pública que los casos de corrupción, asesinatos absurdos, violencia, etc, excepto que maten a un perrito y esté grabado en video.

La indignación provocada de turno le corresponde al alcalde de Cartagena Manolo Duque. Manolo, en una entrevista concedida al Canal de Cartagena afirmó que la filosofía no le servía a un muchacho pobre para salir adelante, pues con esto no iba a poder producir dinero para subsistir. Acto seguido los fans de Platón y Aristóteles saltaron a Facebook con antorcha virtual en mano para despotricar del alcalde, y hasta cierto punto los entiendo, pero no los respaldo, eso sí, mucho menos respaldo al alcalde en esto.

Y es que no estoy de acuerdo con Manolo en esto, pero pregunto: ¿Por qué somos tan de doble moral? ¿Acaso muchos de los que critican estas palabras de cierto modo no piensan así? Es difícil creer que este tipo de declaraciones causen tal impacto pero cuando se estudia alguna carrera de  ingeniería se dice que estas materias son de "relleno". En el colegio también se da: Las materias que los estudiantes priorizan son matemática, física y química y las otras son vistas como "las papayas. Y si volvemos al asunto universitario también pasa en carreras ajenas a la ingeniería: Varias veces he escuchado a abogados decir "no se para que nos dan álgebra si eso no lo vamos a usar", y así te podría relatar varios ejemplos más.

El pecado de Colombia seguirá siendo la doble moral: Mientras la gente se siga indignando por cosas de poca trascendencia los verdaderos problemas nos seguirán arrollando.

PD: Si las ciencias políticas le sirvieran a un muchacho pobre tal vez hubiera entendido que con un papel firmado en La Habana su hijo no se iba a convertir automáticamente en homosexual.