martes, 8 de noviembre de 2016

7 años ya...

La vida a veces nos sorprende de manera horrible, sobre todo cuando fallece un ser querido. Recuerdo que afirmé que cuando me graduara iba a hacer una fiesta donde pudiera compartir con todas las personas allegadas posibles y así fue. En un operativo de logística me encargué de invitar a todo el que fuera posible, pero era tanta gente que delegué a mi madre para que se encargara de las invitaciones familiares mientras yo hacía lo propio con amigos y compañeros de trabajo y de universidad. Llegó el día esperado y casi todos fueron, pero faltaba alguien, un señor obeso llamado Vicente no fue a la fiesta, pero no había tiempo para pensar en los ausentes, así que decidí disfrutar. Días posteriores le hice el respectivo reclamo a mi madre por la ausencia de mi tío, ella me respondió un poco grosero y me dijo que esa responsabilidad era más mía que de ella y que con tanta gente se le olvidó. 2 meses después mi tío fallece y aún hoy, 7 años después, me pesa que él no haya compartido conmigo el logro más importante de mi vida hasta ahora.


No hay comentarios:

Publicar un comentario