lunes, 7 de noviembre de 2016

No estoy de acuerdo con Manolo, pero...

Indignación es, al parecer, la palabra que nunca pasa de moda en Colombia. Lo curioso del asunto es que la indignación va más enfocada a ciertas palabras dichas por un gobernante o figura publica que a una acción en particular, exceptuando los casos de maltrato animal. En resumidas cuentas indigna más unas palabras de una figura pública que los casos de corrupción, asesinatos absurdos, violencia, etc, excepto que maten a un perrito y esté grabado en video.

La indignación provocada de turno le corresponde al alcalde de Cartagena Manolo Duque. Manolo, en una entrevista concedida al Canal de Cartagena afirmó que la filosofía no le servía a un muchacho pobre para salir adelante, pues con esto no iba a poder producir dinero para subsistir. Acto seguido los fans de Platón y Aristóteles saltaron a Facebook con antorcha virtual en mano para despotricar del alcalde, y hasta cierto punto los entiendo, pero no los respaldo, eso sí, mucho menos respaldo al alcalde en esto.

Y es que no estoy de acuerdo con Manolo en esto, pero pregunto: ¿Por qué somos tan de doble moral? ¿Acaso muchos de los que critican estas palabras de cierto modo no piensan así? Es difícil creer que este tipo de declaraciones causen tal impacto pero cuando se estudia alguna carrera de  ingeniería se dice que estas materias son de "relleno". En el colegio también se da: Las materias que los estudiantes priorizan son matemática, física y química y las otras son vistas como "las papayas. Y si volvemos al asunto universitario también pasa en carreras ajenas a la ingeniería: Varias veces he escuchado a abogados decir "no se para que nos dan álgebra si eso no lo vamos a usar", y así te podría relatar varios ejemplos más.

El pecado de Colombia seguirá siendo la doble moral: Mientras la gente se siga indignando por cosas de poca trascendencia los verdaderos problemas nos seguirán arrollando.

PD: Si las ciencias políticas le sirvieran a un muchacho pobre tal vez hubiera entendido que con un papel firmado en La Habana su hijo no se iba a convertir automáticamente en homosexual.

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