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miércoles, 26 de agosto de 2015

Dilo, Cartagena es lo máximo



Foto: El Universal


Aquella noche me acosté temprano pues tenía que hacer una vuelta en el centro y la quería hacer en la mañana para no perder tiempo
Todo iba perfecto hasta que a las 3am se fue la luz y no pude dormir más. Pasaron las horas y la luz no llegaba así que decidí seguir de largo porque con calor en esta ciudad no duerme nadie. 

Eran las 7am y nada que llegaba la luz. Agarré mi toalla y me fui a dar un baño. Abrí la llave y no salía agua. En ese momento recordé que en la prensa local se había anunciado un corte en el servicio de agua dizque por mantenimiento. El agua llegaría hasta la tarde. 

Recién el agua llegó alrededor de las 3pm, pude alistarme para ir a hacer la diligencia. Conté tres las veces que la luz vino y se fue. Cuando salgo de la casa estaba el barrio revolucionado: "pillaron" a 2 manes en moto que le "jalaron" el bolso a una vecina pero, tan salaos que se cayeron, y la gente del barrio empezó a lincharlos. Sin embargo la policia llegó a tiempo y evitó que los mataran. 

Después de chismosear un rato vi la hora y fui a coger un taxi, pero ningún taxista me quería llevar porque eso estaba muy lejos y para allá no iban. Otro me cobró 20 "lucas" y le tiré la puerta de la rabia y se bajó a "hijueputearme"; casi me pega. 

Al final de cuentas me tocó coger buseta. Todo iba bien hasta que me pilla un trancón entrando al mercado. Al parecer un "zapatico" golpeó una moto y se iba a formar "brete". Lo raro fue que esta vez la policia no llegó a tiempo como cuando estaban linchando a los rateros en el barrio. Al fin llegué al centro, aunque muy tarde, como no me iban a atender me fui a caminar por las murallas. Cuando vi el atardecer donde el sol parece sumergirse en el mar, ahí pude comprender que "Cartagena es una nota".

jueves, 7 de noviembre de 2013

Fiestas novembrinas

Siempre que llega el mes de Octubre me embriaga el olor a las fiestas novembrinas que como buenos parranderos vivimos desde un mes antes. Pero año tras año ese olor a noviembre me embriaga menos, cada año que pasa espero con menos ansiedad las fiestas, ya no me traman como en el pasado. La razón es una sola: Los vándalos  Los ciudadanos de bien nos hemos transformado en "objetivos militares" de estos sujetos: Esperan que pasemos en nuestros transportes para lanzarnos bolsitas de agua o se disfrazan de "negritos" para mancharnos la ropa o simplemente nos tiran un buscapié en la cara. Las fiestas novembrinas se han convertido en el desahogo de nuestra irracionalidad colectiva con la excusa de que estamos celebrando como si esto fuera un pasaporte gratis al libre albedrío  En esa semana de noviembre aumentan los robos, los asesinatos con arma blanca, los heridos y los accidentes; tal vez esto pasa en muchas festividades alrededor del mundo pero la diferencia radica en el crecimiento exponencial de esta violencia. Hace pocos años las familias enteras (incluyendo niños) iban a eventos como el Bando, hoy en dia es casi un evento para adultos y llevar un menor de edad conlleva grandes riesgos. Cada año que pasa mas cartageneros salen de viaje para estas épocas para evitar la violencia que se genera en la ciudad y ademas aprovechan que en otros sitios del país es temporada baja por lo tanto los precios de alojamiento son muy cómodos lo que hace que sea viable el viaje. Después de la semana de fiestas escucho las mismas historias: Perdida de cartera o celular por atraco, "bolsitazo en la cara", quemada por buscapié, manoseo de novia y posterior pelea, etc., pero parece que tenemos escasez de memoria porque al año siguiente se nos olvidan los tragos amargos del noviembre que pasó y esperamos con ansias a que vuelvan las fiestas, para que regrese el vandalismo a nuestras vidas. No me malinterpreten: Amo mis fiestas novembrinas pero odio a los que hacen de estas fiestas algo para no recordar.