viernes, 30 de enero de 2015

Confesión de altura


Para muchos viajar es un placer, para otros es una tortura, pero para mi es una mezcla singular entre ambos. La primera vez que me monté a un avión iba felizmente corroncho, todo marchaba a la perfección hasta que a mitad de vuelo el piloto anunció que nos devolvíamos al aeropuerto por una supuesta fuga de combustible. Al descender del avión todo era confusión, minutos después observamos que mecánicos del aeropuerto destapaban una turbina del aeroplano, por lo tanto la fuga de combustible era una mentira que nos habían dicho como para no preocuparnos en demasía.

A partir de esa experiencia todo cambió para mi. Subirme a un avión se ha convertido en un trauma que muchas veces trato de aliviar con alcohol. Cada vez que tengo que volar trato de tener unos tragos encima, o por lo menos unas cervezas, estar 100% consciente no es una opción, a esto hay que añadirle que sufro de vértigo. Una vez subí tan ebrio a un avión que no recuerdo como subí, solo se que me registré en el módulo de la aerolínea y un segundo después estaba dentro del avión, ¿hubo un salto en el tiempo? No se, así lo sentí.

No solo ese trauma en mi primer vuelo hace que tenga pánico al montarme en un avión, el séptimo arte también ha influenciado en ese sentimiento adverso a viajar. Me ha quedado de costumbre bajar la bandeja antes de despegar esperando a que no se me quede una pieza en la mano, como en la primera película de "Destino final", también pienso en el discurso de Tyler Durden sobre las máscaras de oxígeno en "El club de la pelea" cuando las azafatas están dando las instrucciones antes de despegar; y de dormir ni hablar, no vaya a ser que me pase como Fisher en "El origen" y me roben las ideas mientras sueño.

La alegría de viajar es conocer nuevos paisajes, nuevas culturas, visitar sitios o gente querida, sin dudas es una maravilla. El proceso para mi es complicado, pero el resultado divino. 


domingo, 30 de noviembre de 2014

La vida, el amor...

Muchos se preguntan a diario por qué le pasan cosas malas a la gente buena, la mayoría no dudan en echarle la culpa a un Dios "inexistente", otros a la mala suerte, yo simplemente creo que las cosas pasan y ya. Para avanzar en la vida considero que cada quién necesita una pizca de suerte mezclada con una tonelada de esfuerzo, pero la suerte es como la belleza: Es de pocos. Es tan triste ver personas que ponen toneladas de esfuerzo en sus cosas y les falta esa pizca de suerte para salir adelante y triunfar, la vida debería recompensarlos de alguna manera por su trabajo, pero muchas veces no pasa así. Igual sucede en el amor, a veces se hacen esfuerzos por estar con alguien y siempre faltan un par de centavos para el peso. Para mi ya es una escena normal ver corazones rotos de gente noble suspirando por seres que no los van a valorar, también he visto personas que se han dedicado a ir rompiendo corazones como si fuera un deporte y a pesar de eso tienen amores plenos en una etapa madura. Que desdicha saber que ni los grandes esfuerzos garanticen algo de éxito, ni en el amor ni en la vida.

lunes, 13 de octubre de 2014

Sensaciones...


Cierto día leí que en los aeropuertos se ven los besos y las lágrimas más sinceras. Despedirse de alguien a quien uno ama siempre provocará dolor, y más si el beso que se da es tentativamente el último. Nunca esperé sentirme como me siento hoy, sobre todo después de tantos problemas, sin embargo cuando te vi me sentí como aquella primera vez que te besé en un aeropuerto. Tu y yo nos volvimos a enamorar, y caminamos bajo la lluvia...

martes, 2 de septiembre de 2014

No entiendo la tauromaquia


Después de una larga batalla en los tribunales entre Petro y animalistas contra aficionados de la tauromaquia la Corte Constitucional ha avalado que se hagan corridas de toros en Bogotá. Sinceramente era una decisión esperada, los aficionados a la tauromaquia son de estratos altos y tienen influencia en los poderes ejecutivo y judicial.

En realidad no estoy de acuerdo con este tipo de espectáculos. Hace unos años era un enemigo de esta práctica, hoy en día como que me da igual. Lo que he tratado de hacer en todo este tiempo es entender cual es el gusto por este tipo de cultura pero sinceramente no encuentro nada de gracia.

Lo primero que me parece raro es la vestimenta del torero. Los toreros visten un traje que es hecho de tela similar a una licra como con lentejuelas doradas, chaqueta del mismo material y diseño y una corbata, además el traje es muy ajustado. Esos trajes parecen sacados de un concierto de Lady Gaga, lo que me hace pensar en la contradicción de la "hombría" de los toreros cuando el traje no tiene nada de "hombría".

Lo otro que no entiendo es la dichosa valentía que dicen tener los toreros. Esto lo digo porque hay un rumor que dice que a los toros los sedan para que no salgan tan bravos, ¿mito? ¿verdad? eso lo saben los dueños de las haciendas que los crían. Además el torero nunca está solo, tiene como 3 banderilleros que ocasionalmente lo ayudan, eso sin contar a unos sujetos que están montados en un caballo que también entran con una varilla a darle chuzo al toro. Si no estoy mal hay otros 2 que entran con capotas a distraer al toro cuando el torero está en apuros. ¿Valentía? Ni tanto.

Los aficionados a la tauromaquia dicen que ellos no celebran la muerte, esa es otra de las cosas que no tengo ni idea de por qué dicen eso. Si una corrida de toros no es para ver como el torero le entierra una espada a un toro moribundo, ¿para qué es? Estoy muy seguro que si solo fueran a mantear al toro esa empresa se acababa hace rato. Esta discusión me recuerda a la gente que va a corralejas (que es la versión pobre de las corridas) cuando no hay muertos o corneados, "esas corralejas estuvieron malas, ni un muerto, puro toro chichipato". A diferencia de las corridas de toros el que lleva del bulto acá no es el toro, es un valiente (casi siempre un borracho).

Para finalizar lo otro que no entiendo es la premiación. "Fulanito cortó 2 orejas", ¿que hacen con eso? ¿se las comen? ¿las disecan? Yo creo que sería más fácil darles una medalla o un trofeo, como en los deportes, algo lindo que se pueda exhibir en una vitrina, no un par de orejas con las que no se pueda hacer ni un sancocho.

Definitivamente hay cosas que no entiendo... 

viernes, 25 de julio de 2014

Starbucks y el arribismo de siempre...


Hace un par de semanas la famosa cadena de cafeterías Starbucks abrió su primera tienda en territorio nacional, la ciudad elegida fue Bogotá. Como era de esperarse la apertura de la tienda gringa fue todo un éxito, a tal punto que alcancé a escuchar que la gente hizo fila desde las 5a.m.(¿es esto cierto?) para entrar al codiciado sitio y comprar un café en el país donde conseguir esta bebida está a la vuelta de la esquina.

Es tan fácil conseguir un café en Colombia que sorprende que haya gente que haga una fila para comprar uno. ¿Por qué la gente hace fila para comprar un café en Colombia? Solo me imagino una respuesta: Arribismo. El colombiano promedio es arribista por naturaleza y lo sabemos, no ocultemos la realidad latente que vivimos día a día y aceptemos esa naturaleza que nos rodea, y que hasta cierto punto hemos experimentado alguna vez. 

El concepto de arribismo es sencillo: Es tratar de demostrar ser algo que no se es. Quizás arribista no es la palabra adecuada para describir a las personas que hicieron fila para tomarse un tinto en Starbucks, en la costa Caribe utilizamos palabras propias como "metemono" o "espantajopo", para su efecto es lo mismo, como buen costeño que soy utilizaré "metemono" de aquí en adelante en este texto. No solo Starbucks tiene metemonos, de hecho Juan Valdéz es el criadero de metemonos por excelencia, muchas veces he visto a clientes llegar a pedir un tinto, sentarse y sacar el celular para tomar la señal de WiFi, tomarle fotos al vaso y quedarse chateando en el sitio, ¿por cuanto tiempo lo harán? Ni idea, habría que hacerles un estudio. Y no solo en J.V. se da ese ejemplo, en una pizzería que trabajé hace años me enteré que una de las sucursales de Bogotá quebró porque la mayoría de sus "clientes" pedían un tinto con un vaso de agua (ni si quiera la botella) y ya, eso era todo, así quiebra cualquiera. Hasta en el mundial presencié el arribismo: Mucha gente pagando cover para entrar a sitios sin sillas y mesas a ver los partidos de Colombia, y les apuesto que la mayoría de esos personajes ni les gusta el fútbol, pero había que estar en un sitio play para ver el partido sí o sí.

El espíritu del metemono vive en nosotros, sólo que a algunas personas se les desarrolla mucho más que a otras (en especial a los de la capital). Dentro de poco se realizará un concierto en Bogotá, una banda llamada Arctic Monkeys es la encargada del espectáculo, ¿se imaginan la cantidad de personas que irán porque es una banda extranjera?, ¿se imaginan la cantidad de personas que no irían si la banda fuera colombiana y se llamaran "Los monos del ártico"?, suena como corroncho ese nombre, pero así somos. Por eso es que en el nuevo comercial de cierto té con gas un actor dice "en Europa esto es un éxito", claro que si mi amigo, iré a una cafetería en París a pedir té con gas mientras el mesero me dice "excelente elección, señor" y juntos nos damos un abrazo de fraternidad.

Metemonos o no a estos asuntos no hay que meterle indignación. No podemos enojarnos porque a ciertas personas les de por hacer fila por un tinto, hay asuntos mucho más importantes por los cuales indignarse, por ejemplo en Yopal hacen fila para recibir agua, entre otras cosas. En vez de indignarse por los amigos de Starbucks los invito a pasar por allá, reirse en sus caras mientras se toma un tinto de alguna chaza callejera, y hasta tomarle fotos, pues no creo que abandonen su fila para atenderlos. Es en serio, es mejor reirse que enojarse por estas cosas.

PD:  La changua en Europa no es un éxito.


domingo, 6 de julio de 2014

Transformzzzz


Después de la derrota de la Selección Colombia quería despejar la mente para no pensar tanto en fútbol y enfocarme en otra cosa. No hay actividad tan ideal para no pensar en algo que a uno lo tiene triste como el cine, no se si a ustedes les funcione pero a mi si, y mucho.

Al ver la cartelera de cine me di cuenta de que Transformers 4 se estaba exhibiendo, y pues decidí verla pues no había mejores opciones salvo una película de Johnny Deep que se ve realmente aburrida, no siendo más compré la boleta, y las gafas 3D.

Antes de seguir leyendo tenga en cuenta que este artículo contiene spoilers (o sea cuento escenas de la película), además no espere un texto tipo "Cine arte", esto es un simple texto que le puede ahorrar tiempo y dinero, ¿estamos? Pues bien.

A mi la saga Transformers no me parece mala, si bien no es una saga tan buena como lo ha sido la de Avengers los autos robots cumplen con lo básico que es entretener durante un par de horas a una persona como yo que consume cine comercial. No soy de esos expertos de cine que ven películas con monóculo mientras beben vino analizando cada paso del personaje, en realidad soy más bien básico y por eso Transformers llena mis regulares expectativas. 


Lo primero que no entendí fue por qué el clon de Benzema (el actor de las otras 3) no participó de esta entrega, estoy seguro que leyó el guión y se quedó dormido a la mitad, o más bien se aburrió de la saga (al igual que yo), eso será tema para investigar. Lo segundo es la pésima elección del actor, Mark Wahlberg es un tipo sin carisma (a diferencia de Benzema) y ver su cara me da ganas de bostezar, pero bueno, ni siquiera ese es el problema (TE EXTRAÑO MEGAN FOX). En fin, Benzemá no está, pero está Mark, un barbudo con poca gracia (por lo matan al principio de la película), la hija de Mark (que sería el reemplazo de Megan) y el novio de ella, juntos viven en la puta mierda en un estado aislado de Estados Unidos. En ese trio se teje una historia digna de "Padres e hijos" que haría que cualquiera extrañe a Daniela Franco. 

La trama de la película es hasta buena, a los Transformers los persiguen los humanos para aniquilarlos y los transformers huyen, otros se ocultan, y a los otros los vuelven chatarra. Optimus Prime está abandonado y Mark lo rescata y lo repara. Ahí empieza lo bueno y lo malo de la película, la CIA va a buscar a Optimus para destruirlo y se forma una plomera única. Los efectos son muy buenos, esto no se puede negar, pero a partir de allí todo es igual, una guerra sin fin que acaba con la paciencia de cualquiera, y bueno, la trama de siempre es que los de la CIA que quieren matar a los Transformers son malos, Megatrón revive otra vez (como para variar), ya no es la chispa sino la semilla, etc. En resumidas cuentas la trama nunca cambia, es la repetición de lo mismo, cada vez con más efectos y explosiones, los robots salvando a los humanos en escenas de acción, el discurso del indestructible Optimus Prime al final y la bandera americana por todos lados.

Pero esta vez Michael Bay "la botó del estadio", y la botó muy lejos esta vez. Transformers 4 dura nada menos que 2 horas y 40 minutos, lean bien, 2 HORAS Y 40 MINUTOS. No se si el afamado director se quería vengar de sus espectadores o tenía el doble de presupuesto de las otras películas, pero 2 horas y 40 minutos es una exageración enorme, es tan larga la película que aplica para ir a una siesta, o llevar a una mujer solo para besuquearse, y en toda la película hay balacera sin parar desde el minuto 20, añádale a eso el drama del papá que no deja que la hija tenga novia como en Armageddon, las banderas de Estados Unidos ondeando como en Armageddon, la caravana de camionetas negras como en Armageddon, el beso de los enamorados al atardecer como en Armageddon y Bumblebee, que de milagro no salió en Armageddon. Y si se lo pregunta Michael Bay dirigió Armageddon.



Espero y hayan leído este texto, que a pesar de ser largo no demorará las 2 horas y 40 minutos que demora Transformers 4. Ahórrese la fila de la taquilla, las gafas en 3D, las costosas crispetas y el bostezo del público. Michael Bay ya me estafó a mi, no quiero que lo estafe a usted, y si no me cree pues vaya y siga aumentando el número de taquilla para dar pie a una quinta entrega, pues Megatron juró venganza, como siempre.







martes, 13 de mayo de 2014

El facebook...



Desde que facebook entró en nuestras vidas siempre me pregunté por qué habiendo tantas redes sociales en ese entonces ella fue la que triunfó y le puso el pie a las demás. Redes sociales como Hi5, MySpace, Netlog se volvieron obsoletas y todo el mundo las dejó de usar, sin embargo han aparecido nuevas redes sociales y facebook sigue ahí, como si nada, agigantando su imperio día tras día, manteniendo adictos a sus usuarios mientras Mark Zuckerberg nada en un edificio repleto de dinero como lo hacía Tio Rico.

Y la respuesta estaba ahí, frente a mis narices, como muchas veces las cosas se ocultan mejor en frente de nuestros ojos que en otra parte. Un ejemplo de esto puede ser la película "Hombres de negro", quien sabe si es verdad que convivimos con extraterrestres, pero como ya nos educaron que eso es ficción nos costaría creer. En fin, volviendo al tema facebook, la respuesta a esto me tomó años en descubrirla, y la descubrí precisamente analizando comportamientos: Vi fotos de gente en el mundial sub 20 y no les gustaba el fútbol, vi fotos de gente corroncha tomando vino, y vi fotos de feos felices que se besaban y de esta manera le pregonaban su amor al mundo.

¿Ya descubrieron la respuesta?, pues es sencillo: Facebook le cumplió el sueño a muchos de tener 5 minutos de fama. Para muchos Facebook es como verse en programas como "La red" o "Sweet", para que los demás comenten sobre las cosas que está haciendo así sea que les guste o no. Comentarios como "amiga te ves hermosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa" en una foto de perfil en la playa es lo que persiguen muchos usuarios, por eso se hicieron populares estados como "Felizzzzzzzzzzzzzzzzzzz" (porque escribirlo con una sola z como gente normal no era posible) o "No se metan en mi vida" a la vez que publican hasta sus idas al baño. 

Además del efecto de la "fama" también ejerce un efecto de consumidores, a las personas se les despertó ese deseo de saber en qué andan sus allegados. Antes era más sencillo, solo se tenía a la chismosa del barrio (esa misma que se asoma mientras sales de tu casa), pero ahora hay que multiplicar ese efecto por la cantidad de amigos agregados a dicha red social multiplicados por 0.6 para eliminar el 40% de gente inactiva. Facebook puso de moda la palabra "stalkear", lo que más da risa es que muchas mujeres (y hombres también) se creen detectives del FBI por poder dar un par de clicks en fotos que están al alcance de muchos, JA!

Y mientras muchos siguen utilizando esta red social (me incluyo) el señor Mark se llena los bolsillos y con este dinero compra las compañías que más usamos como método de imperio, quien quita y un día no muy lejano todos tengamos monitores en nuestras casas que se enciendan solos y él empiece a impartir órdenes a todo el mundo. Llámenme loco ahora, solo espero que en un futuro no digan "hace años leí en un blog olvidado que esto iba a pasar..."

Ay, el Facebook...