jueves, 7 de noviembre de 2013
Fiestas novembrinas
Siempre que llega el mes de Octubre me embriaga el olor a las fiestas novembrinas que como buenos parranderos vivimos desde un mes antes. Pero año tras año ese olor a noviembre me embriaga menos, cada año que pasa espero con menos ansiedad las fiestas, ya no me traman como en el pasado. La razón es una sola: Los vándalos Los ciudadanos de bien nos hemos transformado en "objetivos militares" de estos sujetos: Esperan que pasemos en nuestros transportes para lanzarnos bolsitas de agua o se disfrazan de "negritos" para mancharnos la ropa o simplemente nos tiran un buscapié en la cara. Las fiestas novembrinas se han convertido en el desahogo de nuestra irracionalidad colectiva con la excusa de que estamos celebrando como si esto fuera un pasaporte gratis al libre albedrío En esa semana de noviembre aumentan los robos, los asesinatos con arma blanca, los heridos y los accidentes; tal vez esto pasa en muchas festividades alrededor del mundo pero la diferencia radica en el crecimiento exponencial de esta violencia. Hace pocos años las familias enteras (incluyendo niños) iban a eventos como el Bando, hoy en dia es casi un evento para adultos y llevar un menor de edad conlleva grandes riesgos. Cada año que pasa mas cartageneros salen de viaje para estas épocas para evitar la violencia que se genera en la ciudad y ademas aprovechan que en otros sitios del país es temporada baja por lo tanto los precios de alojamiento son muy cómodos lo que hace que sea viable el viaje. Después de la semana de fiestas escucho las mismas historias: Perdida de cartera o celular por atraco, "bolsitazo en la cara", quemada por buscapié, manoseo de novia y posterior pelea, etc., pero parece que tenemos escasez de memoria porque al año siguiente se nos olvidan los tragos amargos del noviembre que pasó y esperamos con ansias a que vuelvan las fiestas, para que regrese el vandalismo a nuestras vidas. No me malinterpreten: Amo mis fiestas novembrinas pero odio a los que hacen de estas fiestas algo para no recordar.
viernes, 30 de agosto de 2013
Blurred Lines
Cierto día te
recordé al ver el video de una canción que no conocía, de esas canciones
gringas que poco promocionan por estas tierras, pero si hay algo cierto es que
es pegajosa. Y te recordé al ver la modelo, ese destello de belleza e
irreverencia que tú posees, tu mirada que incita a darte más que un beso y tu sonrisa
tierna propia de tu edad. No sé por qué no estamos juntos; bueno, ahora que lo
pienso es porque tenías un novio militar de 40 años de edad, esos son detalles
que un hombre que quiere vivir hasta la tercera edad toma en cuenta para estar
con una mujer, y obviando lo obvio hay que agregar que yo estaba lejos, muy
lejos, y alguien como yo podría fácilmente ocupar mi lugar como segundo hombre
de tu vida. Otro día te vi, ibas de la mano de un muchacho joven, supongo que
ya habrás dejado al militar, o este tal vez sea el nuevo segundo, no lo sé, por
lo menos su edad se acerca más a tus 20 años y el asunto de edades deja de ser
algo relevante. Quise saludarte pero la timidez me venció, solo quedó verte
pasar, así, a lo lejos, como siempre. Tal vez esa es la última vez que te habré
visto pues con el peaje en Turbaco me da flojera subir, pero siempre te recordaré
con nuestra canción.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Carta de un extraño conocido
Hola amigo, aunque no sea tu amigo no encontré otra manera de llamarte, es una simple formalidad, de todas maneras hay pocas probabilidades de que leas este escrito, bueno, eso no importa, solo quiero desahogarme.
A duras penas conoces mi nombre, escasamente has visto fotos mías, y en alguna ocasión hablamos, me llamaste en cierta ocasión para advertirme algo: Que salía con tu esposa. Nuestra conversación duró unos cortos minutos, me dijiste muchas cosas, en ese entonces no comprendía cuanta razón tenías, en 10 minutos fuiste más honesto que tu esposa en 3 años, fuiste sincero, hablaste con la verdad, pero no te creí, estaba perdidamente enamorado de la mujer con la que duermes todas las noches, no pude hacer nada, ella es muy bella y lo sabes, su forma de besar y consentir es algo que tu y yo conocemos muy bien.
Todo empezó mal cuando pisé la capital: Ella me recibió con los brazos abiertos y un teatro montado vendiéndome la idea de su eminente divorcio contigo, no me culpes, era un muchacho inocente y enamorado, tanto que ignoré todas las advertencias y señales de los demás, mandé a la mierda al mundo y aposté por un futuro con ella, hasta me dijo para vivir en una casa que es de ustedes, claro está, después del divorcio. Me fui siempre con esa idea, es más, siempre pensaba en la forma de volver a la capital así fuera para solo hacerle el amor y rozar el cielo por un par de horas, pero nunca fue duradero.
En esa tonalidad gasté casi un año hasta que me decidí alejar, pero ella nunca dejó que lo hiciera, hasta lloraba a través del celular, yo no creía en sus lágrimas pero el corazón es débil, muy débil, tan débil que caí de nuevo, pero esta vez ella fue quien vino a visitarme, ya supondrás el resto.
Y así pasó el tiempo, envueltos en ires y venires, llamadas eternas por celular, promesas de volver que nunca se concretaron, risas, rabias, etc, y yo inocente ignorando que estaba violentando tu hogar, pensando que yo era el único que ella amaba, en realidad era un mozo cualquiera, una sombra, una persona no grata en su entorno familiar, un don nadie, no era nada.
No siendo más me despido, no me gusta extenderme más de lo que el tema merece, espero que tengan un resto de vida feliz muy lejos de mi. Hasta nunca.
A duras penas conoces mi nombre, escasamente has visto fotos mías, y en alguna ocasión hablamos, me llamaste en cierta ocasión para advertirme algo: Que salía con tu esposa. Nuestra conversación duró unos cortos minutos, me dijiste muchas cosas, en ese entonces no comprendía cuanta razón tenías, en 10 minutos fuiste más honesto que tu esposa en 3 años, fuiste sincero, hablaste con la verdad, pero no te creí, estaba perdidamente enamorado de la mujer con la que duermes todas las noches, no pude hacer nada, ella es muy bella y lo sabes, su forma de besar y consentir es algo que tu y yo conocemos muy bien.
Todo empezó mal cuando pisé la capital: Ella me recibió con los brazos abiertos y un teatro montado vendiéndome la idea de su eminente divorcio contigo, no me culpes, era un muchacho inocente y enamorado, tanto que ignoré todas las advertencias y señales de los demás, mandé a la mierda al mundo y aposté por un futuro con ella, hasta me dijo para vivir en una casa que es de ustedes, claro está, después del divorcio. Me fui siempre con esa idea, es más, siempre pensaba en la forma de volver a la capital así fuera para solo hacerle el amor y rozar el cielo por un par de horas, pero nunca fue duradero.
En esa tonalidad gasté casi un año hasta que me decidí alejar, pero ella nunca dejó que lo hiciera, hasta lloraba a través del celular, yo no creía en sus lágrimas pero el corazón es débil, muy débil, tan débil que caí de nuevo, pero esta vez ella fue quien vino a visitarme, ya supondrás el resto.
Y así pasó el tiempo, envueltos en ires y venires, llamadas eternas por celular, promesas de volver que nunca se concretaron, risas, rabias, etc, y yo inocente ignorando que estaba violentando tu hogar, pensando que yo era el único que ella amaba, en realidad era un mozo cualquiera, una sombra, una persona no grata en su entorno familiar, un don nadie, no era nada.
No siendo más me despido, no me gusta extenderme más de lo que el tema merece, espero que tengan un resto de vida feliz muy lejos de mi. Hasta nunca.
lunes, 25 de febrero de 2013
Amor y distancia
No hay amor tan grande que supere las barreras del espacio, o por lo
menos lo creo así. Son tristes las despedidas y lo son aun mas cuando 2
personas que se aman se separan. La esperanza se diluye a través de los kilómetros
de distancia. Muchas lagrimas y abrazos rodean estas despedidas envueltas en el
drama del ultimo adiós. Seguir en contacto parece ser la primicia, pero estos 2
seres saben en el fondo que nada será igual. Y aunque exista la telefonía
celular, el messenger, VoIp, el obsoleto correo y otros medios de comunicación
nada los acercará como alguna vez estuvieron, y eso porque nada de lo anterior
remplazan caricias y abrazos dados en vivo y en directo, les toca conformarse
con abrazar una almohada, como si un costal de plumas fuera a remplazar la
calidez de un cuerpo o la ternura de unas palabras al oído. Con este desespero
solo queda buscar refugio en otra persona con lo que se juega una apuesta
peligrosa, en las cuales solo hay 2 resultados: O se es capaz de olvidar a la
otra persona o se reafirma ese amor tan sufrido. Los resultados pueden ser catastróficos
porque siempre se buscará algo similar a lo que se tenia y muchas veces no se
tiene en cuenta que cada persona tiene su forma particular de hacer las cosa ya
sea besar, bailar o inclusive de hacer el amor y algunas de estas cosas harán
recordar a la persona que ocupaba o que ocupa el corazón y esto dolerá
enormemente. Por eso antes de involucrarse con una persona que se marcha piénselo
2 veces antes de enamorarse, aunque sea difícil tener control de esa situación.
viernes, 26 de octubre de 2012
Nunca pedí esta nostalgia
Te conocí por fotos y de
inmediato te adoré, con tu expresión angelical me cautivaste y aun no había un
encuentro cercano entre nosotros. No hacías parte de mi vida pero llegaste para
quedarte y luego para yo irme. Te di mi primer abrazo y plasmaste una sonrisa
inmediata en mí, saciaste esas ganas que tenia de tenerte conmigo y tú solo me
mirabas como el extraño que era y que aun soy, sin embargo cuidarte era mi
misión, lástima que solo por pocos días. Y el tiempo voló como lo acostumbra a
hacer especialmente cuando estamos felices, mi hora de partir llegó y un vacío
enorme se apoderó de mí, te dije muchas cosas que de seguro no entendiste
porque todavía no hablas pero que aun las recuerdo plenamente. Esa tarde te
dejé y hui rápidamente para que no se me salieran las lágrimas en público, cosa
que si puedo hacer en estos momentos mientras escribo esta nota para ti que
ojalá leas cuando aprendas a leer y certifiques cuanto te extrañó ese grandulón
que te cargaba cuando apenas eras un bebé. Esta es una nostalgia que no pedí…
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