Aunque lo evite casi siempre llega un final a la relación que prometía mas cosas y siempre me queda un sabor de decepción impregnado en el paladar. Inevitablemente se me vienen muchas preguntas a la cabeza, la primera es si pude haber hecho más de lo que hice, si pude haber sido mejor pareja de lo que fui, en otras ocasiones siento que di más de lo que merecían, independiente de si diste mucho o poco. Al final poco importa responder esto, al final estoy solo.
Creo que no soy el único que ha sentido esto, muchos reevaluamos nuestro comportamiento para ver como mejoramos en nuestra próxima relación, esperando así que nos vaya mejor y que ésta sea algo real. Pero ya basta, después de tantas luchas ya algunos no tenemos fuerza, ya nos aburrimos de ese tema tan complicado que es querer a alguien, estamos cada vez más prevenidos de que alguien nos vaya a lastimar, por lo tanto dosificamos más los sentimientos y para estar con alguien a quien no queremos mejor estamos solos.
Pero eso no es lo peor, lo peor es que llegue alguien que ponga en duda toda esa experiencia de mierda que arrastramos y te guste, que quieras hablarle así sea para decirle 'hola', que hagas un chiste bobo solo para hacerla reir, y en medio de esa sonrisa cómplice recordar la pereza que te da enamorarte. ¡Qué hijueputa pánico que te guste alguien justo cuando no quieres sentir nada!
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