viernes, 26 de junio de 2015

Falcao es La pobre viejecita



Un delantero completo, gran cabeceador y mejor definidor, excelente pivoteador y hasta buena gambeta tiene, y de goles no hablemos que tiene y por montones. Si, hablo de Radamel Falcao García, en su versión 2012.

Hoy no les vengo a hablar de esa versión de Falcao, hoy les hablaré de su versión actual. Diría que todo comenzó por allá en el 2011 cuando Colombia venció a Bolivia con un gol del tigre en el último minuto de partido, pero no quiero irme tan lejos, mejor vamos al año 2012. Radamel era el baluarte de un Atlético de Madrid que iba en ascenso hasta ser el equipo respetado que es hoy en día, su romance con las redes contrarias no solo se daba en el Atleti, también en la tricolor la rompía. Atlético de Madrid gana la Copa Del Rey nada menos que a Real Madrid en el mismísimo Santiago Bernabeu y el mundo posa los ojos una vez más en el goleador oriundo de Santa Marta, muchos equipos poderosos de Europa querían contar con los servicios del goleador colombiano. Cuando uno pensaba que Radamel iría a un equipo de más kilates a ganar títulos y seguir siendo un delantero de élite mundial el tigre opta por hacer una maniobra tipo “La pobre viejecita” y se va al AS Mónaco, un club que, sin más ni menos, en ese entonces era un arrejunte de solteros y casados pero cuyo dueño es un multimillonario, y se preguntarán el por qué el término de “la pobre viejecita”, pero es que me parece incomprensible que no haya aceptado una oferta menor de un mejor equipo, a menos que Falcao tuviera enormes deudas o que en Atleti no le pagaran como para irse donde el mejor postor en ese momento. Los jugadores de élite solo pasan a grandes clubes cuando están en su máximo nivel, cuando viene el ocaso de sus carreras se van a jugar a Arabia o a la MLS.

Pero eso no sería lo peor, Falcao se encontraría con Claudio Ranieri en el Banco. El entrenador italiano es conocido en el mundo del fútbol como un entrenador más bien defensivo, y si, no recuerdo un equipo de Ranieri que se haya destacado por un juego vistoso, eso teniendo en cuenta que ha pasado por equipos como Valencia, Juventus, entre otros. El entrenador italiano muchas veces dejaba al ariete colombiano en banca, ¿rotaciones? Qué se yo, ese equipo no jugaba Champions, pero bueno, el caso era que el pobre Tigre se desesperaba en banca y cuando hablaba ante la prensa dejaba uno que otro recado al entrenador, hasta que Ranieri captó el mensaje y lo puso más en cancha. Fue tanto así que Ranieri puso a Radamel en un partido por Copa de Francia ante un equipo de tercera y mala suerte, un profesor te hace una entrada horrorosa y sin querer le rompe los ligamentos a Falcao. ¿Culpa de quién? De la vida horrorosa que te puso en ese equipo.

Con la lesión de la máxima figura de la Selección Colombia se generaba la duda sobre su participación en el mundial de Brasil 2014, lesión que aprovecharon muy bien los medios. En las noticias se hablaba todo el día del día a día de Falcao y su recuperación para ver si él podía llegar a la cita mundialista. Aprovechando esto Falcao hizo otro acto de “la pobre viejecita” y aprovechó esos meses para hacer comerciales por doquier. Bon bon bum, Directv, Argos, entre otros aprovecharon la popularidad efervescente del delantero para promocionar sus productos, literalmente veíamos a Falcao hasta en la sopa. Ahí empezó otro problema y fue el casi que ver como Dios a un hombre de carne y hueso. Y si, esperábamos su regreso como un feligrés espera a su salvador.
Debido a la gravedad de su lesión Falcao no pudo recuperarse a tiempo y Colombia fue al mundial sin su máxima figura, después apareció James y el resto es historia, contrario a lo que muchos creían sin Falcao nos fue bien. Volvió el mercado de pases y volvió la novela Falcao. Después de haber hecho un show con un tweet en Twitter diciendo que iba para Real Madrid el tigre terminó en Manchester United. En el equipo inglés se encuentra con Van Gaal, este entrenador holandés no duda en jugarse con los suyos así sea que siente en la banca a jugadores talentosos, pasó con Riquelme en FC Barcelona en 2003. Sin embargo Van Gaal no sentó a Falcao por capricho, el tigre ya no es el goleador que fue en el Atlético de Madrid aunque queramos negarlo, cosa que no entienden los fanáticos del delantero quienes se pasaron insultando a Van Gaal toda la temporada pasada ayudados por algunos periodistas influyentes y uno que otro actor de novela. Sin embargo Pékerman nunca deja de tenerlo en cuenta y hasta se programaron unos amistosos de quinta categoría para que Falcao anotara y se tomara confianza, acto que veo válido y generoso, y hasta le dieron la cinta de capitán, enorme gesto.

Pero llegó la Copa América y Falcao no ha vuelto a ser el delantero que era y a pesar que el juego colectivo de la tricolor ha sido pobre y los delanteros tienen pocas jugadas de gol no se puede negar el nivel tan bajo del tigre. Lo peor no es eso, lo peor es que Falcao no es el único delantero que tiene la Selección, Bacca y Jackson Martínez vienen en un gran nivel pero solo son tenidos tenidos en cuenta para el segundo tiempo, y tras de eso Falcao en redes sociales clama por el apoyo de la gente, ¿qué más quieres, “pobre viejecita”? Eres titular en una selección cuando pasaste un año calentando la banca de Old Trafford, tus compañeros vienen mejor que tú y están sentados esperando mientras te limpias las lágrimas con libras esterlinas porque sientes que la gente no te apoya, ¿debería importarte esto teniendo el apoyo del entrenador y de tus compañeros? Sí, porque estoy seguro hasta Bacca y Jackson te respaldan.


Falcao, ese gran delantero que fue, pero que hoy en día es intocable por las “tantas glorias” que nos ha dado a los colombianos, es un monstruo que fue creado por los medios y que muchos colombianos siguen alimentando con gusto, tanto así que parecen más hinchas del jugador que de todo el equipo. ¿Volverá a ser ese gran delantero de Atlético de Madrid? No se sabe, lo cierto es que hoy en día es “la pobre viejecita”.

jueves, 25 de junio de 2015

Rebeldía

Ya boté la libreta, he roto en 2 el lapicero con el que escribía y he arrugado el papel donde nuevamente trazaba algo para ti. Basta de letras, no más cursilerías, estoy sin respiración de tanto suspirar, me declaro adicto a ti, a escribirte, a pensarte y soñar contigo, ya no puedo más. Aqui me hallo otra vez peleando contra lo que siento, harto de ti, harto de todo y de todos, quisiera arrancarme el pecho y prestárselo a otro para preguntarle si puede vivir con ese peso, porque yo no. Me despido una vez más de esta faceta, nada sirve así, no vale ni 5 escribirle a alguien más, no me sale nada y eso lo odio, odio que tú seas mi inspiración, pues no hay nada mejor.

miércoles, 17 de junio de 2015

Una verdad con dolor (parte 3)

Sandra empezó a perder la cabeza por David y no sabía qué hacer para que la quisiera. Una noche de viernes, luego de pasarse de copas con sus amigas, quiso pasar de víctima para que él fuese a buscarla así que lo llamó. Sandra era experta en el drama. Llorando, le dijo que estaba muy borracha y que necesitaba que fuera por ella. David, ante la presión, no tuvo más remedio que dejar a sus amigos y buscarla. Apenas lo vió, Sandra se le lanzó a los brazos cual doncella a príncipe azul, pero ese “príncipe” estaba muy amargado y rápidamente notó su sobreactuación. Al intentar besarlo, él apartó su cara. “Tú no estás borracha ni nada! Deja la actuación que no te queda bien!”, le dijo. La respuesta de Sandra fue el silencio, un abrazo y el llanto. Él la apartó bruscamente. –“¿Por qué no me amas? Yo te doy todo lo que tú necesitas y hasta más”, reclamó ella. –“Entiende que no te amo, que lo que pasó aquella noche fue algo de momento, no te quiero y nunca te querré, pinche loca”, respondió David furioso. El sonido de una cachetada retumbó en el lugar que dirigió la mirada de todos los presentes hacia la desafortunada escena. David guardó silencio ante el ruido de la muchedumbre que no paraba de silbar y gritar cosas, dio media vuelta y salió. Sandra sólo atinó a limpiarse las lágrimas y gritar: “te acordarás de mi, David! Te va a pesar toda la vida!”.
El tiempo pasó pero Sandrá no olvidaba el desprecio al que había sido sometida. La venganza sería su plan así que quiso hacerlo hiriendo a David donde más le podía doler. Averiguó en la oficina y, quién si no, “el pecoso” se encargó de darle los detalles sobre el idilio que David sentía por Blanca Inés. Sandra emprendió la marcha contratando un maquillador para hacerle lucir como si le hubiesen dado una paliza aunque su rostro poco agraciado también colaboró. Sin previo aviso, Sandra entró a Cobol gritando y llorando. “Ven y pégame delante tus compañeros si eres tan macho”, exclamaba. El sonido de una taza caer fue lo único que despertó a David del sobresalto que le dio ver a Sandra gritar. Blanca Inés se había dado cuenta de todo. Sólo pudo murmurarle “yo no hice nada” al pasar por su puesto de trabajo mientras un guardia de seguridad le acompañaba a la gerencia. El suceso se hizo chisme y se expandió por toda la compañía. El tío de Sandra presionó tanto por el despido de David que él solo pudo renunciar ante el escándalo. Mientras se marchaba, sólo podía pensar en Blanca Inés. No le importó que lo miraran, él sólo buscaba entre la gente a ella. A su Blanca Inés. De nuevo, no la encontró. Ella lloraba, una vez más, en un sitio oculto ante el consuelo de Paula.
Aún sin capacidad de reacción, David no había concluido de vivir esa pesadilla. Al llegar a su casa, le esperaban unas maletas en la puerta. Su madre al verlo le abofeteó y le espetó que estaba avergonzada de él. David ignoraba el hecho que Sandra se había hecho con una prueba de embarazo falsificada que le entregó a doña María a quién también le enseñó las “heridas” que le habían causado sus “golpes” no sin antes decirle que también a causa de ese maltrato había perdido el bebé. Sin trabajo y sin hogar se halló David en el andén frente a la que era su casa cuando decidió acudir al único amigo que le quedaba. Sancho, con una sonrisa amplia, lo recibió y le adecuó el cuarto donde se guardan los chécheres para que pudiera dormir. Así, entre muebles y cosas viejas pasó David muchas noches nunca sin olvidar el momento en que esa mujer arruinó su vida.
Aquella pregunta en la entrevista de trabajo le hizo recordar aquél mal trago que la vida le hizo beber. Afortunadamente para él, obtuvo el empleo. David renacía y volvía a tener una oportunidad para triunfar, eso sí, lejos de Blanca Inés. Meses después, en aquél infierno que fue Cobol, Sancho fue el mensajero de una carta que David escribió de su puño y letra para Blanca Inés…
“Hola. Ha pasado mucho tiempo desde que te vi por última vez. Lástima que las circunstancias no hayan permitido que me despidiera de ti. En el fondo sabes que soy incapaz de lo que se me acusó. También, en el fondo, sabes que mi cariño por ti es enorme y eso no va a cambiar. Los hombres cometemos errores que nos cuestan caro y muchas veces esos errores hacen que perdamos a la mujer que amamos… Es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Te pido perdón por las lágrimas que te causé, eres una mujer muy buena y mereces lo mejor del mundo. Espero que en un futuro podamos ser amigos y, si llegas a casarte, espero que me invites a tu boda. Con amor, David.”

Fin.

Dedicado a la memoria de Vicente Padilla. Nunca te olvidamos, tío.

martes, 16 de junio de 2015

Una verdad con dolor (parte 2)

En medio de un guayabo enorme, David se despertó. Se preguntó dónde estaba tras percatarse que el techo no era de su cuarto. Había perdido la noción del tiempo y del espacio. Al ver a Sandra -sin maquillaje- a su lado, se espantó un poco. Ella despertó sonriente y sin decir una palabra le estampó un beso con sabor a aguardiente. Él se asqueó pero no hizo gesto pues él tenía el mismo aliento. Siguiendo su protocolo antiguo, David invitó a desayunar a Sandra para no ser descortés, quien de nuevo gustosa aceptó. Mientras comían, ella hablaba y hablaba como si estuviera dando un discurso y él, mientras solo observaba y asentía a todo lo que ella dijera, pensaba en esa mujer de ojos azules que lo volvían loco y, cómo no, en el desastre de la noche anterior. Luego del desayuno, intercambiaron números de celular y tomaron caminos distintos. Todo había terminado... Al menos eso creyó él.
Al llegar a la casa recibió un regaño monumental de Doña María, su madre. Doña María es una señora muy religiosa, líder de un grupo de oración de señoras de su misma edad que no tienen otra cosa que hacer los fines de semana que meterse a una iglesia a empuñar un rosario y hablar sobre Dios, el diablo, el pecado y la vida eterna. A David le fastidiaba mucho ese tema pues era ateo y para él, Dios es un invento de la humanidad para sentirse especiales en un universo vacío; algo muy contrario a lo que profesaba su madre quien con biblia en mano y citando versículos le daba sermones mientras entraba a su cuarto.
Tras recuperar el sueño, recibió un mensaje al celular. Era Sandra diciéndole que había pasado una noche mágica junto a él y que nunca lo olvidaría. David se echó a reír pues para él solo había sido una noche, nada especial, de sexo por despecho y alcohol. Sin embargo, su risa se convirtió en tristeza al recordar esa última mirada de Blanca Inés al salir de la fiesta de la oficina. Con la mirada perdida en su número de teléfono, David quiso hablar con ella, pedirle disculpas y decirle que la amaba a pesar de todo lo que había pasado entre ellos. No tuvo ni un gramo de valentía para marcar el número. Pensó que ella no le iba a contestar.
Llegó el lunes y David no sabía cómo iba a reaccionar al ver a Blanca Inés. Tuvo que hacer un esfuerzo grandísimo para darle los buenos días mientras pasaba por su puesto. Tras ser ignorado, no tuvo más remedio que callar y marcharse al cubículo que le habían asignado para sus labores. David se dió cuenta que estaba en boca de toda la oficina por su encuentro furtivo con Sandra. La cosa no podía más que empeorar sobretodo cuando apareció "el pecoso" con una sonrisa de imbécil a hurgar sobre la vergüenza que pesaba sobre sus hombros. "Oye... ¿para dónde te fuiste después?", preguntaba para sacarle información de la noche que compartió con Sandra. Una palmada en el hombro como señal de incredulidad fue la contestación a la respuesta y a la sonrisa hipócrita que David alcanzó a replicar. Su fastidio crecía conforme al murmullo. Sus compañeros sabían de su compleja relación con Blanca Inés e intuían en qué había acabado la noche con Sandra. Esperaban de él una declaración de culpabilidad. David sólo pudo amargarse más tras el saludo de buenos días de su cómplice nocturna.
Pasaron los días y aunque David trataba de amoldarse a su situación de no hablarse con Blanca Inés, se sentía incómodo. Sandra era persistente: todo el tiempo le pedía que se vieran para, al menos, hablar. Finalmente, luego de muchas negativas, aceptó verla en un café. Ella le besó muy cerca a la boca lo que a él le extrañó. Varios cócteles después, se besaron labio a labio. Sandra le dijo que él le gustaba y que quería manejar las cosas con calma. "¿De qué calma hablas?", preguntaba un confundido David que no entendía cómo un momento de diversión había llegado hasta ese punto. Como un torrente a su cabeza, recordó un detalle que dejó pasar por alto aquella noche de locura: Sandra tenía novio. "Daniel me es infiel, así que no importa. Además esa noche nuestras almas se conectaron. Quiero empezar algo lindo contigo", fueron las palabras de una muy segura Sandra que dejaba a un David estupefacto. Sólo alcanzó a contestar que eso no podía ser antes de pagar la cuenta y dejarla sola en el lugar.
“Pinche vieja loca”. Era todo lo que pensaba David cada vez que recordaba las palabras de Sandra sobre esa noche loca. A veces, hasta se carcajeaba solo. Lo que no esperaba es que Sandra no se rendiría tan fácil como para dejarlo ir tan campante. A su vez él tampoco se rendía con Blanca Inés. Consideró un logro que volviera a contestarle los buenos días, así fuese de forma seca. Sandra intentaba convencerle texteándole que se había excedido; él le respondía que no quería nada con nadie, que esa noche había sido un error, que no quería saber nada más del tema... Nada fue suficiente. Ante la insistencia, David finalmente aceptó que se vieran en la casa de ella tras la promesa de un detalle para él y la tranquilidad que no iban a estar solos. Fue ingenuo al decir sí.
Sandra le esperaba sola en casa, con una carta en una mano y unos chocolates en la otra. Mientras David lee la carta que tenía para él, ella destapa un chocolate y se lo da en la boca. Conmovido ante cada palabra que leía, olvidó la "loca" conversación en el café y vio una actitud diferente. Ante lo que era un "abrazo de despedida" que Sandra le había pedido, se vió acariciado en la nuca mientras besaba su cuello. Cediendo ante sus más bajos instintos, David respondió a las caricias con besos mientras introducía su mano en la blusa de ella. La pasión embargó a Sandra quién desvistió a ambos con fervoroso deseo. La soledad de la casa dio paso al sexo desenfrenado en el sofá. Este era el verdadero detalle que tenía para él: atraparle dándole placer para olvidar a Blanca Inés y enamorarse de ella. Pero en David pudo más la culpa y el recuerdo de su amor platónico que el cariño; se vistió rápidamente y se marchó dejando a Sandra muy frustrada.
Sandra empezó a perder la cabeza por DavCONTINUARÁ...

6:00 A.M.

Una madrugada lluviosa solo deja frio y las calles mojadas, un panorama gris que solo evoca tristezas, la nostalgia se apodera de mi al recordar el ayer,¿Cuantas mañanas similares a esta viví en el pasado?. Nena no me sirvas el café que ya estoy despierto, el agua azotando mi techo ha sido mi despertador, con esperanza espero el primer rayo de sol que me de una razon para levantarme de aquí, mejor vuelve a mi lado y olvidemonos del mundo un par de veces, total el adiós definitivo se acerca y hay que aprovechar cada instante de tiempo antes de que llegue la hora de separar nuestros rumbos.

lunes, 15 de junio de 2015

Una verdad con dolor

Un silencio incómodo se apoderó de David cuando le preguntaron sobre su anterior trabajo en una entrevista laboral. Recordar en un segundo todo lo que había vivido meses atrás en la empresa donde trabajaba lo llenó de temores y dudas, por lo que se quedó callado unos 30 segundos. David reaccionó y empezó a hablar... Siempre recordando.
Todo comenzó en la fiesta de navidad donde trabajaba. Una prestigiosa discoteca había sido rentada por Cobol S.A. para festejar las fiestas de fin de año. Había una deliciosa cena, trago hasta para tirar al cielo y costosos aguinaldos que se iban a rifar en el agasajo. Sin embargo, David no tenía muchos ánimos de ir debido a que Blanca Inés estaría entre los presentes. David estaba perdidamente enamorado de su compañera de trabajo, pero era algo tan complicado que él no quería verla una vez más. Pese a que se veían todos los días por la mañana, después de haber compartido tantos besos y peleas, no quería verla en una celebración especial.
Arrancó la celebración y la gente empezó a llegar. Blanca Inés relucía entre la multitud con un hermoso vestido azul que hacía juego con sus ojos. Al no encontrar a David en el tumulto, entabló conversación con "el pecoso", un compañero de trabajo. Tras llegar bastante tarde y al presenciar la escena enceguecido por el alcohol y los celos, David desdeñó la invitación de Blanca Inés a conversar y se dirigió a la barra a embriagarse aún más, no sin antes buscar la manera de sacar un clavo con otro: Sandra, la sobrina de uno de los directivos de la empresa, desparchada porque su novio al parecer estaba enfermo y le había dejado sola, fue la elegida. Sandra no era bonita pero David, muy ebrio y muy celoso, ni corto ni perezoso la sacó a bailar. Ella encantada aceptó y gustosa bailó con él en medio de la pista.
Bastó un par de canciones para que Sandra iniciara una tenue conversación con David. La complicidad crecía entre palabras que iban y venían. David vio en Sandra una “presa fácil” y no dudó en seguir el juego a pesar de que Blanca Inés observaba con recelo. Él no fue ajeno a los ojos tristes de Blanca Inés que lo miraban desde la distancia. La culpa lo impulsó a invitar a Sandra a marcharse juntos a otro lugar. Mientras se despedía de algunos de sus compañeros, David aprovechó la breve ausencia de Sandra para dedicarle una última mirada a Blanca Inés. Al verles salir tomados de la mano, ésta buscó a su amiga -y confidente- Paula para desahogarse.
No pasó mucho tiempo desde que llegaran a la discoteca cuando Sandra se abalanzó sobre David con un beso apasionado que él correspondió mientras la tomaba por la cintura tocando el resto de su cuerpo. Mientras esto sucedía, Blanca Inés lloraba sobre los hombros de Paula. Los amantes que la noche, el alcohol y los celos habían unido, cedieron a las ganas y se marcharon a un motel a terminar lo que hace un par de horas habían iniciado.
En medio de un guaCONTINUARÁ

miércoles, 3 de junio de 2015

Pasado y presente

El curso natural de las cosas es curioso. A pesar de todos mis esfuerzos nunca fuimos algo más alla de lo que permitiste, lo di todo y te dio miedo. El tiempo que se va no vuelve y las acciones que realizamos ayer determinan el hoy, no hay posibilidades de cambiar lo que fui para que en el presente el resultado fuera diferente. Si pudiera volver al pasado no trataría de cambiar nada, simplemente haría las cosas más simples: Besarte, contarte un chiste tonto solo para hacerte sonreir, disfrutar de tu compañia; porque esos pequeños detalles son fracciones de mi.

lunes, 1 de junio de 2015

Carta abierta a J Balvin


Señor J Balvin, tenga usted muy buenas noches. La presente carta es para mostrar mi indignación a causa de su gesto al preguntarle si las bogotanas eran bonitas, déjeme decirle que usted está equivocado en su apreciación sobre las bellezas de las capitalinas, es solo mirar una foto de Pilar Castaño y constatar lo contrario. Sé también que usted viene de Medellín, allá hasta la que vende cigarrillos en el parque pudiera ser modelo de sus videos, eso no le da derecho a ningunear a las mujeres de otra región solo porque fuera de Antioquia sea así, ¿has pensado en qué dirán tus amistades famosas nacidas en Bogotá? No me quiero imaginar cuando te topes con Alejandra Azcárate o con la que hizo de Daniela Franco en “Padres e hijos”. Por eso en pleno uso de mis facultades propongo una MARCHA NACIONAL EN CONTRA DE LA DISCRIMINACIÓN DE J BALVIN CONTRA LA BELLEZA BOGOTANA, la marcha podría ser un viernes en la tarde para que los jefes den permiso y después ir a reventar unas polas en “Cuadrapicha”, creo que Petro apoyaría la causa y saldría a gritar al balcón de su despacho “No pasarán”. También propongo que se te vete de la ciudad capitalina pero como se que viajas mucho entonces que solo llegues al aeropuerto en un Brasilia por la ruta de Mosquera.
No siendo más me despido y espero que reflexiones muy bien sobre tus palabras.

PD: Si vienes a México y te preguntan lo mismo actúa mejor, por lo tanto te recomiendo que juegues póker.