viernes, 20 de noviembre de 2015

Química

Después de tanto tiempo esta sensación no me abandona, simplemente descansa entre sombras, pero al hablarte renace como un ave fénix. A esto no lo puedo llamar amor, sería mentirme y mentirte a ti, no fantaseo con llevarte al altar ni pasar una vida juntos, pero si compartir un momento así sea tan simple como tomarnos un café o vernos en un aeropuerto. Fueron varios meses sin escuchar tu voz, pero escucharla fue placentero, recordar los momentos junto a ti me volvió a pasar y ahora no me deja dormir, esta química que siento contigo no me suele pasar, en realidad después de tantos años no me ha pasado con más nadie. Quizás sea una ilusión, quizás el iluso sea yo, pero debo confesarte que me emociona la idea de volver a verte aunque hoy día ese acontecimiento sea una utopía.

martes, 17 de noviembre de 2015

Sonrío porque no existo

Llega la noche y con ella la hora de dormir, apagas la luz y te acuestas en tu cama, de repente el cuarto se oscurece más y la habitación se expande, miras al lado de tu cama y ves una piedra, pero quizás no sea una piedra, quizás es el reflejo de lo que tu eres: Fría e inerte. Y de repente te pones a pensar en tantas cosas, sobre todo en esa maleta de decepciones que cargas contigo y buscas consuelo en aquella piedra que tienes al lado, la piedra te da la espalda y se pone a roncar. Allá, en los rincones más oscuros de tu cerebro un duendecillo susurra mi nombre,  lo más posible es que lo ignoras, no sin antes preguntarte una vez "¿qué hubiera pasado si...?", pero no, aunque esa pregunta te la hagas cada cuanto ya debes tener en cuenta que ya no existo, al menos para ti. Ya limpié la casa, redecoré y saqué la basura, hasta quedó más bonito el hogar, y aunque no estás invitada se que no pasarás a echarle un vistazo, solo me conformo con saber que no vivirás en un lugar tan reluciente como este. Posarás de soltera poderosa como ya lo has hecho antes, o fingirás de felicidad desbordada como lo estás haciendo ahora, pero recuerda la piedra que duerme junto a ti y la maleta aquella que día a día se vuelve más pesada, eso se ha vuelto parte de mi consciencia, y no lo niego, a veces me hace reír. Recuerda que algún día pudiste tener todo de mi parte pero te conformaste con obtener migajas de otros.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Siempre

Aunque la distancia entre los 2 es enorme, aunque pasen los dias, meses y años, aunque rara vez crucemos palabras; no importa la ciudad, el clima o el contexto; tampoco importa si otras personas entren en mi vida o en mis pensamientos, o simplemente compartamos un momento de pasión y desenfreno siempre hay algo: Un detalle, un pensamiento fugaz y hasta una fragancia, siempre hay algo que me recuerda a ti. Ya no tengo armas para pelear, no puedo ni ofrecer resistencia, por más que pase el tiempo debo admitir que siempre ocuparás un lugar importante en mi corazón y eso nada lo va a cambiar, aunque eso a ti te valga verga.

jueves, 8 de octubre de 2015

Duermo

A diferencia de muchos no anhelo cerrar los ojos para verte, te veo siempre aunque estás tan lejos. Y te pienso mucho, como si fueras un problema matemático, al que no le hallo solución, eres de esos problemas que no salen de mi cabeza y siempre trato de resolver. Pero llega la noche con su calma, el manto del sueño me libera de tu recuerdo durante unas horas, solo en el mundo onírico no apareces y eso me satisface. Duermo para huir de ti.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Dilo, Cartagena es lo máximo



Foto: El Universal


Aquella noche me acosté temprano pues tenía que hacer una vuelta en el centro y la quería hacer en la mañana para no perder tiempo
Todo iba perfecto hasta que a las 3am se fue la luz y no pude dormir más. Pasaron las horas y la luz no llegaba así que decidí seguir de largo porque con calor en esta ciudad no duerme nadie. 

Eran las 7am y nada que llegaba la luz. Agarré mi toalla y me fui a dar un baño. Abrí la llave y no salía agua. En ese momento recordé que en la prensa local se había anunciado un corte en el servicio de agua dizque por mantenimiento. El agua llegaría hasta la tarde. 

Recién el agua llegó alrededor de las 3pm, pude alistarme para ir a hacer la diligencia. Conté tres las veces que la luz vino y se fue. Cuando salgo de la casa estaba el barrio revolucionado: "pillaron" a 2 manes en moto que le "jalaron" el bolso a una vecina pero, tan salaos que se cayeron, y la gente del barrio empezó a lincharlos. Sin embargo la policia llegó a tiempo y evitó que los mataran. 

Después de chismosear un rato vi la hora y fui a coger un taxi, pero ningún taxista me quería llevar porque eso estaba muy lejos y para allá no iban. Otro me cobró 20 "lucas" y le tiré la puerta de la rabia y se bajó a "hijueputearme"; casi me pega. 

Al final de cuentas me tocó coger buseta. Todo iba bien hasta que me pilla un trancón entrando al mercado. Al parecer un "zapatico" golpeó una moto y se iba a formar "brete". Lo raro fue que esta vez la policia no llegó a tiempo como cuando estaban linchando a los rateros en el barrio. Al fin llegué al centro, aunque muy tarde, como no me iban a atender me fui a caminar por las murallas. Cuando vi el atardecer donde el sol parece sumergirse en el mar, ahí pude comprender que "Cartagena es una nota".

domingo, 23 de agosto de 2015

Anhelos

Un rayo de esperanza sobrevive en mi, una luz opaca en el fondo de mi alma aún te espera, aunque ya ni en mis sueños te encuentre. Tu ausencia ya es notoria y se refleja en mi mirada, solo me queda la foto que un día robé para tener algo de ti conmigo, aunque la sola foto ya no basta. Quisiera levantarme un día sin que esa luz brille y olvidarme de ti, a veces lo intento pero te recuerdo en los detalles más absurdos, tanto que ya resulta hasta ridículo querer olvidarte, generas tanto en mi y ni siquiera estás aquí. ¿Como brindarle amor a otra persona si te lo has llevado todo?

martes, 28 de julio de 2015

Para ti, tío Vicente.

Esa mañana del 7 de noviembre dormía plácidamente pensando en las fiestas cuando un grito horripilante me despertó: Era mi madre llorando y entre su llanto decía que mi tío Vicente había fallecido. Ahí me quedé quieto en la sala, con el corazón a mil viendo a mi madre arrodillada en el piso abrazando al teléfono que le había anunciado tan cruel noticia, fueron 2 minutos sin reacción, hasta que me fui a mi cuarto a encerrarme y llorar solo. Mi tío Vicente era muy alegre, por su obesidad sus sobrinos le llamábamos de cariño "Homero Simpsons" y siempre me molestaba porque era muy tímido y nunca me conocía una novia, hasta que justo un año antes de ese suceso le presenté a Jocelyn, quien fue mi novia en el 2008, hasta ese día me dejó de molestar con eso. Un infarto acabó con su vida esa mañana novembrina.

Ese sábado fue un día duro. Después de haber estado encerrado en soledad mi madre entró a la habitación para decirme que el cuerpo de mi tío lo estaban velando, me ordenó alistarme para ir a verlo, yo no soy partidario de ir a funerales y entierros pero era la primera vez que una muerte me pegaba tan duro desde la muerte de mi abuelo Ángel en 2005, pero con mi tío era diferente pues con él estaba más apegado que con mi abuelo. Al verlo ahí acostado sin reacción no lo creía, sin embargo no lloré, creo que fue más por haber estado llorando toda la tarde que por falta de sentimiento, uno muchas veces siente que las lágrimas se acaban, no tengo dudas que eso fue lo que me pasó aquella noche. Entre murmullos en la funeraria escuché que el entierro sería el domingo a la 1:00 p.m., curiosamente ese día jugábamos una semifinal del campeonato microfútbol de la universidad.

Una noche de insomnio fue la previa a la despedida de mi tío de este mundo. Otra vez sin fuerzas de tanto llorar me alisté para el entierro, la cita era en el cementerio de Turbaco, los familiares y allegados de mi tío no se hicieron esperar y acudieron a la cita. Al momento de cargar el cajón me hice voluntario, mis lágrimas no se hicieron esperar. Mientras caminábamos me aferraba a la idea tonta de que mi tío despertara de ese cajón diciendo que todo era una broma y que estaba bien, pero al llegar a la fosa y ver que le tiraban tierra al cajón al fin acepté que mi tío estaba muerto.

Llegamos a la casa con los ojos hinchados y con ganas de estar solos. Yo fui el primero en adelantarme, solo quería dormir y no pensar en mas nada, pero a eso de las 3:00 p.m. entró mi padre al cuarto y me dice "¿Por qué no vas a jugar con el equipo? Vístete que yo te acompaño" a lo cual respondí que no quería ir, a la final nadie está pensando en fútbol cuando un familiar cercano se le muere. Sin embargo mi padre insistió, de hecho me dijo que así era posible mitigar un poco el dolor que estaba sintiendo ese día, de hecho no era un muy buen argumento que digamos pero quizás tenía razón, así que me alisté y fuimos al partido.

Llegamos a la universidad y al llegar todos me miraban extrañados, sin duda mi cara decía mucho más de lo que yo podía expresar. Empezó el partido y por un momento me olvidé de la muerte y la tristeza, con trasnocho y sin comer bien jugué un partido destacado, mi única motivación en ese momento era dedicarle esa pequeña victoria a la memoria de mi tío, sin embargo y al minuto 18 del segundo tiempo y después de ir ganando 2-1 nos empatan y el finalista se decidiría desde los puntos penales. Íbamos 1-1 y cada equipo tocaba tirar su último penal, Juan Carlos se perfiló y mandó el balón a las nubes, así que era mi oportunidad de convertirme en héroe. El rival pone el balón y se perfila de tal forma que intuyo que disparará a mi lado derecho, cuando cobra me lanzo sin pensarlo y siento que el balón pega en mi pierna derecha, al caer busco con mi mirada el balón por todas partes, cuando miro hacia atrás miro el balón ingresando lentamente al arco, ya no pude hacer nada. Escuché al rival celebrando su paso a la final ahí tirado en el piso mientras observaba el balón mientras lo maldecía, no pude atajar ese penal ni dedicarle la victoria a mi tío, y lloré.

No fui ni capaz de ponerme de pie por mi cuenta, mi mejor amigo que a su vez era el D.T. del equipo fue a ayudarme, me dio unas palabras de aliento y a la vez consuelo porque él sabía la verdadera razón de mi llanto. Y de ahí me fui, triste y desconsolado, no por poder pasar a la final, sino por no tener más a mi tío y no poder dedicarle así sea ese pequeño triunfo, por eso hoy te dedico este texto, para recordarte donde estés que siempre estás en mi memoria.



viernes, 17 de julio de 2015

Me enamoré

Me enamoré de ella, sucedió de repente y de un solo golpe, como cuando cae un rayo y azota la tierra.
Fue en una noche diferente a todas, unos tragos en la cabeza y un juego de adolescentes con una botella. Un par de besos fueron el detonante de ese sentimiento que en aquel momento despertó, solo eso bastó para cambiar el ritmo de mi corazón: en tu ausencia se mueve al ritmo del jazz pero al verte hay vibras de rock and roll.
Me enamoraste y no fue tu intención, jamás pensaste que pudieras tener ese efecto en mi después de ser mutuamente indiferentes. Los accidentes pasan y no hay que lamentarse por eso y menos yo, porque para mi fuiste un accidente maravilloso. Ojalá nos volvamos a estrellar.

Me enamoré sin querer queriendo...

viernes, 3 de julio de 2015

Latidos

Hoy me fui a dormir con el corazón acelerado, accidentalmente pensé en ti, pero no te preocupes pues es algo muy inusual, tan inusual como ganarse la lotería 2 veces. Los latidos se escuchan fuerte, como sonando en el vacío, sin ningún ruido que los interrumpa se sienten fuertes y se hacen notar, pero tu ausencia se nota más. La tranquilidad de estas letras quizás lo calme, o tal vez un "te extraño" pero esa frase demorará años en llegar y en estos momentos necesito prontitud pero da igual, pues mis oídos ya están sordos. Lentamente el ritmo se va estabilizando y mi vida vuelve a la normalidad, la ironía de la noche es que ella trae tanta calma y a la vez oscuridad.

viernes, 26 de junio de 2015

Falcao es La pobre viejecita



Un delantero completo, gran cabeceador y mejor definidor, excelente pivoteador y hasta buena gambeta tiene, y de goles no hablemos que tiene y por montones. Si, hablo de Radamel Falcao García, en su versión 2012.

Hoy no les vengo a hablar de esa versión de Falcao, hoy les hablaré de su versión actual. Diría que todo comenzó por allá en el 2011 cuando Colombia venció a Bolivia con un gol del tigre en el último minuto de partido, pero no quiero irme tan lejos, mejor vamos al año 2012. Radamel era el baluarte de un Atlético de Madrid que iba en ascenso hasta ser el equipo respetado que es hoy en día, su romance con las redes contrarias no solo se daba en el Atleti, también en la tricolor la rompía. Atlético de Madrid gana la Copa Del Rey nada menos que a Real Madrid en el mismísimo Santiago Bernabeu y el mundo posa los ojos una vez más en el goleador oriundo de Santa Marta, muchos equipos poderosos de Europa querían contar con los servicios del goleador colombiano. Cuando uno pensaba que Radamel iría a un equipo de más kilates a ganar títulos y seguir siendo un delantero de élite mundial el tigre opta por hacer una maniobra tipo “La pobre viejecita” y se va al AS Mónaco, un club que, sin más ni menos, en ese entonces era un arrejunte de solteros y casados pero cuyo dueño es un multimillonario, y se preguntarán el por qué el término de “la pobre viejecita”, pero es que me parece incomprensible que no haya aceptado una oferta menor de un mejor equipo, a menos que Falcao tuviera enormes deudas o que en Atleti no le pagaran como para irse donde el mejor postor en ese momento. Los jugadores de élite solo pasan a grandes clubes cuando están en su máximo nivel, cuando viene el ocaso de sus carreras se van a jugar a Arabia o a la MLS.

Pero eso no sería lo peor, Falcao se encontraría con Claudio Ranieri en el Banco. El entrenador italiano es conocido en el mundo del fútbol como un entrenador más bien defensivo, y si, no recuerdo un equipo de Ranieri que se haya destacado por un juego vistoso, eso teniendo en cuenta que ha pasado por equipos como Valencia, Juventus, entre otros. El entrenador italiano muchas veces dejaba al ariete colombiano en banca, ¿rotaciones? Qué se yo, ese equipo no jugaba Champions, pero bueno, el caso era que el pobre Tigre se desesperaba en banca y cuando hablaba ante la prensa dejaba uno que otro recado al entrenador, hasta que Ranieri captó el mensaje y lo puso más en cancha. Fue tanto así que Ranieri puso a Radamel en un partido por Copa de Francia ante un equipo de tercera y mala suerte, un profesor te hace una entrada horrorosa y sin querer le rompe los ligamentos a Falcao. ¿Culpa de quién? De la vida horrorosa que te puso en ese equipo.

Con la lesión de la máxima figura de la Selección Colombia se generaba la duda sobre su participación en el mundial de Brasil 2014, lesión que aprovecharon muy bien los medios. En las noticias se hablaba todo el día del día a día de Falcao y su recuperación para ver si él podía llegar a la cita mundialista. Aprovechando esto Falcao hizo otro acto de “la pobre viejecita” y aprovechó esos meses para hacer comerciales por doquier. Bon bon bum, Directv, Argos, entre otros aprovecharon la popularidad efervescente del delantero para promocionar sus productos, literalmente veíamos a Falcao hasta en la sopa. Ahí empezó otro problema y fue el casi que ver como Dios a un hombre de carne y hueso. Y si, esperábamos su regreso como un feligrés espera a su salvador.
Debido a la gravedad de su lesión Falcao no pudo recuperarse a tiempo y Colombia fue al mundial sin su máxima figura, después apareció James y el resto es historia, contrario a lo que muchos creían sin Falcao nos fue bien. Volvió el mercado de pases y volvió la novela Falcao. Después de haber hecho un show con un tweet en Twitter diciendo que iba para Real Madrid el tigre terminó en Manchester United. En el equipo inglés se encuentra con Van Gaal, este entrenador holandés no duda en jugarse con los suyos así sea que siente en la banca a jugadores talentosos, pasó con Riquelme en FC Barcelona en 2003. Sin embargo Van Gaal no sentó a Falcao por capricho, el tigre ya no es el goleador que fue en el Atlético de Madrid aunque queramos negarlo, cosa que no entienden los fanáticos del delantero quienes se pasaron insultando a Van Gaal toda la temporada pasada ayudados por algunos periodistas influyentes y uno que otro actor de novela. Sin embargo Pékerman nunca deja de tenerlo en cuenta y hasta se programaron unos amistosos de quinta categoría para que Falcao anotara y se tomara confianza, acto que veo válido y generoso, y hasta le dieron la cinta de capitán, enorme gesto.

Pero llegó la Copa América y Falcao no ha vuelto a ser el delantero que era y a pesar que el juego colectivo de la tricolor ha sido pobre y los delanteros tienen pocas jugadas de gol no se puede negar el nivel tan bajo del tigre. Lo peor no es eso, lo peor es que Falcao no es el único delantero que tiene la Selección, Bacca y Jackson Martínez vienen en un gran nivel pero solo son tenidos tenidos en cuenta para el segundo tiempo, y tras de eso Falcao en redes sociales clama por el apoyo de la gente, ¿qué más quieres, “pobre viejecita”? Eres titular en una selección cuando pasaste un año calentando la banca de Old Trafford, tus compañeros vienen mejor que tú y están sentados esperando mientras te limpias las lágrimas con libras esterlinas porque sientes que la gente no te apoya, ¿debería importarte esto teniendo el apoyo del entrenador y de tus compañeros? Sí, porque estoy seguro hasta Bacca y Jackson te respaldan.


Falcao, ese gran delantero que fue, pero que hoy en día es intocable por las “tantas glorias” que nos ha dado a los colombianos, es un monstruo que fue creado por los medios y que muchos colombianos siguen alimentando con gusto, tanto así que parecen más hinchas del jugador que de todo el equipo. ¿Volverá a ser ese gran delantero de Atlético de Madrid? No se sabe, lo cierto es que hoy en día es “la pobre viejecita”.

jueves, 25 de junio de 2015

Rebeldía

Ya boté la libreta, he roto en 2 el lapicero con el que escribía y he arrugado el papel donde nuevamente trazaba algo para ti. Basta de letras, no más cursilerías, estoy sin respiración de tanto suspirar, me declaro adicto a ti, a escribirte, a pensarte y soñar contigo, ya no puedo más. Aqui me hallo otra vez peleando contra lo que siento, harto de ti, harto de todo y de todos, quisiera arrancarme el pecho y prestárselo a otro para preguntarle si puede vivir con ese peso, porque yo no. Me despido una vez más de esta faceta, nada sirve así, no vale ni 5 escribirle a alguien más, no me sale nada y eso lo odio, odio que tú seas mi inspiración, pues no hay nada mejor.

miércoles, 17 de junio de 2015

Una verdad con dolor (parte 3)

Sandra empezó a perder la cabeza por David y no sabía qué hacer para que la quisiera. Una noche de viernes, luego de pasarse de copas con sus amigas, quiso pasar de víctima para que él fuese a buscarla así que lo llamó. Sandra era experta en el drama. Llorando, le dijo que estaba muy borracha y que necesitaba que fuera por ella. David, ante la presión, no tuvo más remedio que dejar a sus amigos y buscarla. Apenas lo vió, Sandra se le lanzó a los brazos cual doncella a príncipe azul, pero ese “príncipe” estaba muy amargado y rápidamente notó su sobreactuación. Al intentar besarlo, él apartó su cara. “Tú no estás borracha ni nada! Deja la actuación que no te queda bien!”, le dijo. La respuesta de Sandra fue el silencio, un abrazo y el llanto. Él la apartó bruscamente. –“¿Por qué no me amas? Yo te doy todo lo que tú necesitas y hasta más”, reclamó ella. –“Entiende que no te amo, que lo que pasó aquella noche fue algo de momento, no te quiero y nunca te querré, pinche loca”, respondió David furioso. El sonido de una cachetada retumbó en el lugar que dirigió la mirada de todos los presentes hacia la desafortunada escena. David guardó silencio ante el ruido de la muchedumbre que no paraba de silbar y gritar cosas, dio media vuelta y salió. Sandra sólo atinó a limpiarse las lágrimas y gritar: “te acordarás de mi, David! Te va a pesar toda la vida!”.
El tiempo pasó pero Sandrá no olvidaba el desprecio al que había sido sometida. La venganza sería su plan así que quiso hacerlo hiriendo a David donde más le podía doler. Averiguó en la oficina y, quién si no, “el pecoso” se encargó de darle los detalles sobre el idilio que David sentía por Blanca Inés. Sandra emprendió la marcha contratando un maquillador para hacerle lucir como si le hubiesen dado una paliza aunque su rostro poco agraciado también colaboró. Sin previo aviso, Sandra entró a Cobol gritando y llorando. “Ven y pégame delante tus compañeros si eres tan macho”, exclamaba. El sonido de una taza caer fue lo único que despertó a David del sobresalto que le dio ver a Sandra gritar. Blanca Inés se había dado cuenta de todo. Sólo pudo murmurarle “yo no hice nada” al pasar por su puesto de trabajo mientras un guardia de seguridad le acompañaba a la gerencia. El suceso se hizo chisme y se expandió por toda la compañía. El tío de Sandra presionó tanto por el despido de David que él solo pudo renunciar ante el escándalo. Mientras se marchaba, sólo podía pensar en Blanca Inés. No le importó que lo miraran, él sólo buscaba entre la gente a ella. A su Blanca Inés. De nuevo, no la encontró. Ella lloraba, una vez más, en un sitio oculto ante el consuelo de Paula.
Aún sin capacidad de reacción, David no había concluido de vivir esa pesadilla. Al llegar a su casa, le esperaban unas maletas en la puerta. Su madre al verlo le abofeteó y le espetó que estaba avergonzada de él. David ignoraba el hecho que Sandra se había hecho con una prueba de embarazo falsificada que le entregó a doña María a quién también le enseñó las “heridas” que le habían causado sus “golpes” no sin antes decirle que también a causa de ese maltrato había perdido el bebé. Sin trabajo y sin hogar se halló David en el andén frente a la que era su casa cuando decidió acudir al único amigo que le quedaba. Sancho, con una sonrisa amplia, lo recibió y le adecuó el cuarto donde se guardan los chécheres para que pudiera dormir. Así, entre muebles y cosas viejas pasó David muchas noches nunca sin olvidar el momento en que esa mujer arruinó su vida.
Aquella pregunta en la entrevista de trabajo le hizo recordar aquél mal trago que la vida le hizo beber. Afortunadamente para él, obtuvo el empleo. David renacía y volvía a tener una oportunidad para triunfar, eso sí, lejos de Blanca Inés. Meses después, en aquél infierno que fue Cobol, Sancho fue el mensajero de una carta que David escribió de su puño y letra para Blanca Inés…
“Hola. Ha pasado mucho tiempo desde que te vi por última vez. Lástima que las circunstancias no hayan permitido que me despidiera de ti. En el fondo sabes que soy incapaz de lo que se me acusó. También, en el fondo, sabes que mi cariño por ti es enorme y eso no va a cambiar. Los hombres cometemos errores que nos cuestan caro y muchas veces esos errores hacen que perdamos a la mujer que amamos… Es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Te pido perdón por las lágrimas que te causé, eres una mujer muy buena y mereces lo mejor del mundo. Espero que en un futuro podamos ser amigos y, si llegas a casarte, espero que me invites a tu boda. Con amor, David.”

Fin.

Dedicado a la memoria de Vicente Padilla. Nunca te olvidamos, tío.

martes, 16 de junio de 2015

Una verdad con dolor (parte 2)

En medio de un guayabo enorme, David se despertó. Se preguntó dónde estaba tras percatarse que el techo no era de su cuarto. Había perdido la noción del tiempo y del espacio. Al ver a Sandra -sin maquillaje- a su lado, se espantó un poco. Ella despertó sonriente y sin decir una palabra le estampó un beso con sabor a aguardiente. Él se asqueó pero no hizo gesto pues él tenía el mismo aliento. Siguiendo su protocolo antiguo, David invitó a desayunar a Sandra para no ser descortés, quien de nuevo gustosa aceptó. Mientras comían, ella hablaba y hablaba como si estuviera dando un discurso y él, mientras solo observaba y asentía a todo lo que ella dijera, pensaba en esa mujer de ojos azules que lo volvían loco y, cómo no, en el desastre de la noche anterior. Luego del desayuno, intercambiaron números de celular y tomaron caminos distintos. Todo había terminado... Al menos eso creyó él.
Al llegar a la casa recibió un regaño monumental de Doña María, su madre. Doña María es una señora muy religiosa, líder de un grupo de oración de señoras de su misma edad que no tienen otra cosa que hacer los fines de semana que meterse a una iglesia a empuñar un rosario y hablar sobre Dios, el diablo, el pecado y la vida eterna. A David le fastidiaba mucho ese tema pues era ateo y para él, Dios es un invento de la humanidad para sentirse especiales en un universo vacío; algo muy contrario a lo que profesaba su madre quien con biblia en mano y citando versículos le daba sermones mientras entraba a su cuarto.
Tras recuperar el sueño, recibió un mensaje al celular. Era Sandra diciéndole que había pasado una noche mágica junto a él y que nunca lo olvidaría. David se echó a reír pues para él solo había sido una noche, nada especial, de sexo por despecho y alcohol. Sin embargo, su risa se convirtió en tristeza al recordar esa última mirada de Blanca Inés al salir de la fiesta de la oficina. Con la mirada perdida en su número de teléfono, David quiso hablar con ella, pedirle disculpas y decirle que la amaba a pesar de todo lo que había pasado entre ellos. No tuvo ni un gramo de valentía para marcar el número. Pensó que ella no le iba a contestar.
Llegó el lunes y David no sabía cómo iba a reaccionar al ver a Blanca Inés. Tuvo que hacer un esfuerzo grandísimo para darle los buenos días mientras pasaba por su puesto. Tras ser ignorado, no tuvo más remedio que callar y marcharse al cubículo que le habían asignado para sus labores. David se dió cuenta que estaba en boca de toda la oficina por su encuentro furtivo con Sandra. La cosa no podía más que empeorar sobretodo cuando apareció "el pecoso" con una sonrisa de imbécil a hurgar sobre la vergüenza que pesaba sobre sus hombros. "Oye... ¿para dónde te fuiste después?", preguntaba para sacarle información de la noche que compartió con Sandra. Una palmada en el hombro como señal de incredulidad fue la contestación a la respuesta y a la sonrisa hipócrita que David alcanzó a replicar. Su fastidio crecía conforme al murmullo. Sus compañeros sabían de su compleja relación con Blanca Inés e intuían en qué había acabado la noche con Sandra. Esperaban de él una declaración de culpabilidad. David sólo pudo amargarse más tras el saludo de buenos días de su cómplice nocturna.
Pasaron los días y aunque David trataba de amoldarse a su situación de no hablarse con Blanca Inés, se sentía incómodo. Sandra era persistente: todo el tiempo le pedía que se vieran para, al menos, hablar. Finalmente, luego de muchas negativas, aceptó verla en un café. Ella le besó muy cerca a la boca lo que a él le extrañó. Varios cócteles después, se besaron labio a labio. Sandra le dijo que él le gustaba y que quería manejar las cosas con calma. "¿De qué calma hablas?", preguntaba un confundido David que no entendía cómo un momento de diversión había llegado hasta ese punto. Como un torrente a su cabeza, recordó un detalle que dejó pasar por alto aquella noche de locura: Sandra tenía novio. "Daniel me es infiel, así que no importa. Además esa noche nuestras almas se conectaron. Quiero empezar algo lindo contigo", fueron las palabras de una muy segura Sandra que dejaba a un David estupefacto. Sólo alcanzó a contestar que eso no podía ser antes de pagar la cuenta y dejarla sola en el lugar.
“Pinche vieja loca”. Era todo lo que pensaba David cada vez que recordaba las palabras de Sandra sobre esa noche loca. A veces, hasta se carcajeaba solo. Lo que no esperaba es que Sandra no se rendiría tan fácil como para dejarlo ir tan campante. A su vez él tampoco se rendía con Blanca Inés. Consideró un logro que volviera a contestarle los buenos días, así fuese de forma seca. Sandra intentaba convencerle texteándole que se había excedido; él le respondía que no quería nada con nadie, que esa noche había sido un error, que no quería saber nada más del tema... Nada fue suficiente. Ante la insistencia, David finalmente aceptó que se vieran en la casa de ella tras la promesa de un detalle para él y la tranquilidad que no iban a estar solos. Fue ingenuo al decir sí.
Sandra le esperaba sola en casa, con una carta en una mano y unos chocolates en la otra. Mientras David lee la carta que tenía para él, ella destapa un chocolate y se lo da en la boca. Conmovido ante cada palabra que leía, olvidó la "loca" conversación en el café y vio una actitud diferente. Ante lo que era un "abrazo de despedida" que Sandra le había pedido, se vió acariciado en la nuca mientras besaba su cuello. Cediendo ante sus más bajos instintos, David respondió a las caricias con besos mientras introducía su mano en la blusa de ella. La pasión embargó a Sandra quién desvistió a ambos con fervoroso deseo. La soledad de la casa dio paso al sexo desenfrenado en el sofá. Este era el verdadero detalle que tenía para él: atraparle dándole placer para olvidar a Blanca Inés y enamorarse de ella. Pero en David pudo más la culpa y el recuerdo de su amor platónico que el cariño; se vistió rápidamente y se marchó dejando a Sandra muy frustrada.
Sandra empezó a perder la cabeza por DavCONTINUARÁ...

6:00 A.M.

Una madrugada lluviosa solo deja frio y las calles mojadas, un panorama gris que solo evoca tristezas, la nostalgia se apodera de mi al recordar el ayer,¿Cuantas mañanas similares a esta viví en el pasado?. Nena no me sirvas el café que ya estoy despierto, el agua azotando mi techo ha sido mi despertador, con esperanza espero el primer rayo de sol que me de una razon para levantarme de aquí, mejor vuelve a mi lado y olvidemonos del mundo un par de veces, total el adiós definitivo se acerca y hay que aprovechar cada instante de tiempo antes de que llegue la hora de separar nuestros rumbos.

lunes, 15 de junio de 2015

Una verdad con dolor

Un silencio incómodo se apoderó de David cuando le preguntaron sobre su anterior trabajo en una entrevista laboral. Recordar en un segundo todo lo que había vivido meses atrás en la empresa donde trabajaba lo llenó de temores y dudas, por lo que se quedó callado unos 30 segundos. David reaccionó y empezó a hablar... Siempre recordando.
Todo comenzó en la fiesta de navidad donde trabajaba. Una prestigiosa discoteca había sido rentada por Cobol S.A. para festejar las fiestas de fin de año. Había una deliciosa cena, trago hasta para tirar al cielo y costosos aguinaldos que se iban a rifar en el agasajo. Sin embargo, David no tenía muchos ánimos de ir debido a que Blanca Inés estaría entre los presentes. David estaba perdidamente enamorado de su compañera de trabajo, pero era algo tan complicado que él no quería verla una vez más. Pese a que se veían todos los días por la mañana, después de haber compartido tantos besos y peleas, no quería verla en una celebración especial.
Arrancó la celebración y la gente empezó a llegar. Blanca Inés relucía entre la multitud con un hermoso vestido azul que hacía juego con sus ojos. Al no encontrar a David en el tumulto, entabló conversación con "el pecoso", un compañero de trabajo. Tras llegar bastante tarde y al presenciar la escena enceguecido por el alcohol y los celos, David desdeñó la invitación de Blanca Inés a conversar y se dirigió a la barra a embriagarse aún más, no sin antes buscar la manera de sacar un clavo con otro: Sandra, la sobrina de uno de los directivos de la empresa, desparchada porque su novio al parecer estaba enfermo y le había dejado sola, fue la elegida. Sandra no era bonita pero David, muy ebrio y muy celoso, ni corto ni perezoso la sacó a bailar. Ella encantada aceptó y gustosa bailó con él en medio de la pista.
Bastó un par de canciones para que Sandra iniciara una tenue conversación con David. La complicidad crecía entre palabras que iban y venían. David vio en Sandra una “presa fácil” y no dudó en seguir el juego a pesar de que Blanca Inés observaba con recelo. Él no fue ajeno a los ojos tristes de Blanca Inés que lo miraban desde la distancia. La culpa lo impulsó a invitar a Sandra a marcharse juntos a otro lugar. Mientras se despedía de algunos de sus compañeros, David aprovechó la breve ausencia de Sandra para dedicarle una última mirada a Blanca Inés. Al verles salir tomados de la mano, ésta buscó a su amiga -y confidente- Paula para desahogarse.
No pasó mucho tiempo desde que llegaran a la discoteca cuando Sandra se abalanzó sobre David con un beso apasionado que él correspondió mientras la tomaba por la cintura tocando el resto de su cuerpo. Mientras esto sucedía, Blanca Inés lloraba sobre los hombros de Paula. Los amantes que la noche, el alcohol y los celos habían unido, cedieron a las ganas y se marcharon a un motel a terminar lo que hace un par de horas habían iniciado.
En medio de un guaCONTINUARÁ

miércoles, 3 de junio de 2015

Pasado y presente

El curso natural de las cosas es curioso. A pesar de todos mis esfuerzos nunca fuimos algo más alla de lo que permitiste, lo di todo y te dio miedo. El tiempo que se va no vuelve y las acciones que realizamos ayer determinan el hoy, no hay posibilidades de cambiar lo que fui para que en el presente el resultado fuera diferente. Si pudiera volver al pasado no trataría de cambiar nada, simplemente haría las cosas más simples: Besarte, contarte un chiste tonto solo para hacerte sonreir, disfrutar de tu compañia; porque esos pequeños detalles son fracciones de mi.

lunes, 1 de junio de 2015

Carta abierta a J Balvin


Señor J Balvin, tenga usted muy buenas noches. La presente carta es para mostrar mi indignación a causa de su gesto al preguntarle si las bogotanas eran bonitas, déjeme decirle que usted está equivocado en su apreciación sobre las bellezas de las capitalinas, es solo mirar una foto de Pilar Castaño y constatar lo contrario. Sé también que usted viene de Medellín, allá hasta la que vende cigarrillos en el parque pudiera ser modelo de sus videos, eso no le da derecho a ningunear a las mujeres de otra región solo porque fuera de Antioquia sea así, ¿has pensado en qué dirán tus amistades famosas nacidas en Bogotá? No me quiero imaginar cuando te topes con Alejandra Azcárate o con la que hizo de Daniela Franco en “Padres e hijos”. Por eso en pleno uso de mis facultades propongo una MARCHA NACIONAL EN CONTRA DE LA DISCRIMINACIÓN DE J BALVIN CONTRA LA BELLEZA BOGOTANA, la marcha podría ser un viernes en la tarde para que los jefes den permiso y después ir a reventar unas polas en “Cuadrapicha”, creo que Petro apoyaría la causa y saldría a gritar al balcón de su despacho “No pasarán”. También propongo que se te vete de la ciudad capitalina pero como se que viajas mucho entonces que solo llegues al aeropuerto en un Brasilia por la ruta de Mosquera.
No siendo más me despido y espero que reflexiones muy bien sobre tus palabras.

PD: Si vienes a México y te preguntan lo mismo actúa mejor, por lo tanto te recomiendo que juegues póker. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Descarga

No pude contener más esto que sentia, una voz interior gritaba sin parar las noches que te ha pensado, y a pesar de mis esfuerzos estallé. Heme aquí confesado una vez más, nervioso como en tiempos de juventud, tantos años de experiencia no han servido para nada, mi timidez estuvo devorando mis palabras y no me fue facil expresarme, si embargo al final pude hacerlo para calmar el furibundo interior. No te sientas sorprendida, tu intuición ya te advertía, a la final el resultado es invariable y las cosas seguirán tal cual como vienen siendo hasta el día de hoy, pues al fin y al cabo más nunca se cruzarán nuestros caminos.

lunes, 25 de mayo de 2015

Tu foto


Me he robado tu foto. No podía dejar de pasar por alto esa mirada serena de tus ojos color miel, tanta ternura y belleza guardan ese par de perlas que me hipnotizan cada vez que la veo, hay veces que siento que en verdad me estás mirando. Cuanto deseo haber sido yo el fotógrafo de ese instante en el tiempo, ya seas tú u otra persona ha retratado una obra maestra. Estando tan lejos tu foto es lo único que tengo, la conservaré hasta que pase la tormenta y seque mi vida. Que ojos tan bellos que miran a otro.

sábado, 23 de mayo de 2015

Imágenes

Y así, sin previo aviso, se levantaron las imágenes reviviendo de los escombros del ayer. Recobraron vida casi que de la nada... Pensé que estaban extintas hace mucho tiempo. 

Fue un golpe de gracia que no imaginé que pasara. Las imágenes frente a mis ojos quitándome otra vez el sueño; ellas no se libran de mi y yo tampoco de ellas. Aunque de cierto modo no me hacen daño, de hecho algunas me hacen sonreír. 

Sin embargo, las imágenes no vienen solas; cada una contiene una carga de nostalgia. Son el vestigio de un pasado sin futuro, futuro que me fue arrebatado por una maldición causada por los celos. 

El pasado no existe y tampoco se puede modificar, nada de lo que yo haga hoy en día cambiará lo que fue. Solo conservo esas imágenes que algún día volverán al olvido, sitio de donde nunca debieron haber salido.

Con cariño para Suad.

miércoles, 29 de abril de 2015

La boda (parte 3)

Llegó el día de la boda. A las 6:00pm iniciaría la misa donde Blanca Inés se desposaría con el árabe aquel. Decidí no ir a la iglesia pues me había tomado un par de tragos en su honor y no iba a aguantar la tentación de gritar “yo me opongo” cuando el cura preguntara si alguien se oponía a la boda, preferí mandarle a Paula un mensaje para que me avisara cuando el daño estuviera hecho. A eso de las 7:00pm llegó el mensaje esperado, sentí un vacío por un momento pero otro trago amortiguó el golpe, llamé a mi novia y le dije que estuviera lista que en una hora pasaría por ella. Al  ir por ella y verla en ese vestido me dije que era un tonto, pues ella también tenía gran belleza, le dije que se veía hermosa, ella sonrió tímidamente y sin decir una palabra me dio un beso en la mejilla, no entendí nada. Llegamos al sitio de la recepción un poco tarde, mejor así, no quería verla bailando el vals con el árabe ese ni tampoco quería escuchar el discurso del brindis, al entrar agarré fuerte la mano de mi novia y entré con actitud, debo decir  que fue una entrada espectacular, como de actor de televisión. Lo primero que divisé fue la mesa del centro, y ahí estaba sentada Blanca Inés con su esposo, al verme se puso nerviosa igual que yo, el corazón se me quería salir del pecho pues nunca había estado en una situación así. Ella estaba excesivamente hermosa, no lo puedo negar, pero sus ojos azules ocultaban temor, presiento que ella no esperaba a que fuera, y menos presentarme de esa forma. Me dirigí a la mesa a felicitarla, ella se puso de pie rápidamente y  se arregló el vestido, de esto no había necesidad pues parecía un ángel; le di un beso en la mejilla y solo pude decirle ‘felicidades’, ella roja del nervio solo dijo ‘gracias’, a su vez el árabe se levantó de su silla y ella dijo ‘te presento a mi esposo Farid’, en ese momento sentí que una daga me atravesaba el pecho, sin embargo estreché la mano del árabe con total dignidad. Acto seguido le presenté a mi novia a la pareja de recién casados y después los 4 nos quedamos callados por unos segundos, hasta que mi novia y yo nos fuimos a buscar a Paula para sentarnos junto a ella. La fiesta tomó forma y los nuevos esposos bailaban en la pista, él se lucía por todo el salón como un pavo real exponiendo sus plumas, yo estaba en una mesa olvidada en un rincón oculto como una rata observando todo el panorama mientras Paula y mi novia no dejaban de hablar, yo solo asentaba y me bebía la botella, es más, hasta tuve tiempo de analizar al árabe: “¿Qué tiene él que no tenga yo? Bueno, se ve que es más joven que yo y que aunque no sea dueño de medio Dubai tiene dinero, más que yo” pensé mientras Paula no dejaba de hablar. En un momento llegué a sentirme miserable, por lo tanto decidí equilibrar las cargas y sacar a bailar a mi novia pues más de un pendejo le puso la mirada encima, así que salí a la pista a bailar mientras Blanca me observaba de reojo, lo sé porque yo también la observaba a ella; en un juego de provocar celos yo besaba a mi novia y ella le bailaba sensual a su esposo mientras ambos observábamos discimuladamente. Después de un largo rato bailando nos sentamos para seguir conversando con Paula que no paraba de hablar. 

Pasaron un par de horas y la tristeza no se disminuía a pesar de los tragos, así que preferí irme. Le dije a mi novia que tenía algo de dolor de cabeza, lo cual era mentira, ella arrugó la cara pues estaba muy entretenida charlando con Paula, pero aceptó a que nos fuéramos del lugar. Al pasar por la pista Blanca Inés estaba en medio de ella con una de sus amigas y el árabe estaba bailando con otra mujer, mi novia se despidió tímidamente de ella y siguió adelante. Con las parejas de cada uno en otro cuento me acerqué a ella para despedirme, creo que mi cara no ocultaba lo que yo sentía en aquel momento, posiblemente no vería más nunca a Blanca Inés ya que Paula me había dicho que tenían planes de moverse de ciudad; en ese instante me acerqué un poco a su oído para decirle adiós pero ella se me adelantó y me dijo las siguientes palabras: “Gracias por haber venido, me alegró mucho verte y compartir este momento conmigo”, acto seguido me dio un beso justo al lado de la boca, un par de centímetros más y nos hubiéramos besado delante su esposo, familia y amigos. Estuve tentado a girar mi cara para que nuestros labios se encontraran, ganas no me faltaron, pero me sobró decencia, además no quería irme a las trompadas con el árabe en el día de su boda, tampoco quería arruinarle a ella la noche aunque me haya provocado de esa manera, así que lo más sensato que pude hacer fue darle un tierno abrazo y un beso en la mejilla sin medir una palabra, preferí callar. Después de un par de segundos la solté y me fui sin mirar atrás, no puedo decir qué expresión tenía, pero sin duda la mía era de impotencia. Al salir del salón estaba mi novia de espalda, traté de agarrar su mano y violentamente me la apartó, le pregunté que qué era lo que le pasaba y mantuvo silencio, yo me quedé sorprendido pero no dije nada, segundos después volteó hacia mí con los ojos inundados en lágrimas y dijo “Que triste es amar a alguien que tiene otra persona metida en el corazón, ¿cierto?”, yo solo agaché la cabeza, no tenía nada que decirle, en ese momento ella tomó un taxi y se fue de mi vida mientras yo solo di para sentarme en el andén y fumarme un cigarrillo. Y empezó a llover…

FIN
  

martes, 28 de abril de 2015

La boda (parte 2)

Desperté con un guayabo de los mil demonios, sentía que un ejército marchaba por cada uno de los sectores de mi cabeza, guayabo que se haría más fuerte con la llamada de mi novia, le había prometido que le iba a comprar un vestido para la boda y no dudó en recordármelo, para evitar discusiones le dije que ese mismo día íbamos por su vestido, igual ese era su plan favorito. Al saludarla en el centro comercial pensé que me reprocharía por haberla dejado plantada la noche anterior, además mi boca todavía emanaba olor a ron, pero no, ella me saludó muy cariñosa como si nada pasara, de hecho me preguntó por Sancho y solo atiné a decirle que él tenía problemas en el trabajo, ella respondió con un seco ok y empezamos a desfilar por las tiendas del lugar. A todo vestido que ella se probaba yo le decía que se veía bien, de hecho ni si quiera la veía a ella, mi mente solo proyectaba imágenes de Blanca Inés vestida de blanco caminando frente a un altar y casándose con un tipo que no era yo. Después de varios vestidos mi novia escogió un vestido negro muy elegante, afortunadamente también era económico, después de su turno tocaba el mío. Fuimos a un almacén de alquiler de trajes y solo atiné a decir que quería ir todo de negro con la excusa de ir uniformados como la pareja feliz que éramos, en realidad iba al funeral de mis esperanzas de casarme con Blanca Inés.

Los días posteriores a tremenda noticia no fueron los mejores. Mis distracciones en el trabajo aumentaban, me cuentan que muchas veces me quedaba viendo el techo con la mirada perdida y tenían que gritarme para que volviera a este mundo, en realidad no recuerdo nada, por eso decidí contactar a Paula e invitarla a un café para charlar. Paula es una amiga en común con Blanca Inés, más amiga de ella que mía, pero igualmente tenía que averiguar las razones del por qué yo estaba invitado a esa boda. Paula es de esas mujeres sinceras y descomplicadas, charlar con ella me dejó una especie de vacío mezclado con tranquilidad, ella me contó que fue la que sugirió que me invitaran a la boda, que los años habían pasado y que ya todo estaba sanado, allí me di cuenta de la terrible verdad que la invitación decía: Ella ya no pensaba en mí en la forma en que a veces la pienso, de hecho esa tarjeta ha sido la llave para abrir un baúl lleno de recuerdos lindos y otros no tanto, de esos recuerdos hay muy pocos tristes, pero son recuerdos que solo tengo yo, ella no. Después de que Paula dijo todo lo que tenía que decir guardé silencio, probablemente elevé la mirada al cielo y me quedé en blanco unos segundos, estaba buscando los cojones que no tenía para ir a la boda y aceptar la cruda realidad.

Llegó el día de la bodCONTINUARÁ...

lunes, 27 de abril de 2015

La boda

Fue un viernes atípico en la oficina, el trabajo no paró en todo el día y los jefes exigiendo como si fuera lunes, tanto así que no hubo ni ganas de ir a tomar un par de cervezas para celebrar que el fin de semana había llegado. Recuerdo que llegué a casa a eso de las 7 de la noche, el hambre me volvía loco y fui directo a la nevera, cuando ya voy camino a mi cuarto observo una tarjeta de matrimonio tirada en la mesa. “Oh, tenemos boda” me dije mientras ya saboreaba el trago de esa recepción, al abrir el sobre me he quedado sin palabras: Blanca Inés se casaba.
Si, Blanca Inés, la chica que se escapó de mi vida, la que no fue mi novia, en realidad no hay etiqueta existente para describir esa relación, Blanca Inés es el tipo de mujer que cualquier hombre desea presentar en su casa para obtener la bendición de los padres, ella es esa mujer de la que uno le habla a su mejor amigo diciéndole “quiero que ella sea la madre de mis hijos”, ella, simplemente la indicada. Blanca Inés le hace honor a su nombre, su piel es blanca, más bien diría que pura, unos ojos azules como las playas de Cancún y un cabello negro y largo que casi alcanza a jugar con sus nalgas, sus medidas no son perfectas pero eso no importa, la curva de su sonrisa te hace olvidar la de su cuerpo, y sin hablar del corazón de oro que posee.
Me he quedado frío, he frotado mis ojos para ver si no es un espejismo la tarjeta que estoy viendo, todavía no creo que Blanca Inés, MI BLANCA INÉS se casa, como desearía que fuera otra Blanca Inés pero no hay más, es ella, sigo en etapa de negación. Sin dudarlo he levantado el teléfono y he llamado a mi novia, le he dicho que era imposible que nos viéramos esa noche, le he dicho una mentira típica de novio: “Sancho, mi mejor amigo, tiene problemas y necesita hablar conmigo”. Y si, pero el de los problemas era yo, no quería aceptar una realidad que se avecinaba, también le he dicho que teníamos pronto una boda y que saldríamos a comprar un vestido para ella, mi novia simplemente contestó con un ok y sin despedirse colgó el teléfono. También he llamado a Sancho, lo invité a un bar para contarle la noticia y aceptó sin reparos.

Llegué al bar y pedí una cerveza, sabía que Sancho demoraría pues toda su vida se ha caracterizado por ser impuntual. 3 cervezas después apareció Sancho, sin dejarlo llegar le mostré la tarjeta, su expresión de sorpresa se borró de su rostro al abrir el sobre y descubrir el nombre de la persona que contraería matrimonio en los próximos días. “Esas no son penas” me decía Sancho, al tiempo él le encargaba al mesero una botella de ron. Entre trago y trago Sancho y yo analizamos la tarjeta, estaba hasta perfumada (Chanel #5 quizás), el nombre del novio era árabe, tal vez era un jeque de esos de Dubai que tienen edificios de 100 pisos, 5000 camellos y se limpian el trasero con papel higiénico de oro, a la final eso no importa ya, tiene el tesoro más preciado: Blanca Inés. Intenté estar de buen ánimo esa noche, lo juro, pero fue imposible, yo también tengo pareja y un empleo, eso es un lujo que muchos no se dan en este país, pero nada de eso impidió que estuviera triste a pesar de haber cantado rancheras abrazado de Sancho, tampoco ayudó que la mesera de pecas me dejara escrito en una servilleta su número de teléfono.

CONTINUARÁ...

jueves, 16 de abril de 2015

Desde lo lejos


Era un amor de los buenos, de los que no hacen sufrir, tu presencia en mi vida era un deleite de mi alma, todo era felicidad. Justamente en una de esas tardes cuando nuestros cuerpos se encontraban recibí una llamada de esas que cambian todo, la noticia era devastadora: Me iría del país. El silencio se apoderó de nosotros, no éramos capaces ni de mirarnos a los ojos, solo noté que una lágrima se escapó de sus ojos y la borró rápidamente para que yo no lo notara, enseguida me volteé y le di un abrazo de esos que duran una eternidad, "vamos a estar bien", le dije, más bien le mentí, sabía que jamás iba a volver a esta tierra y ella no podía acompañarme, ella procedió a vestirse en silencio y con un beso y un te amo se marchó. 

La despedida no fue nada placentera, ella me acompañó en esa tarde de lluvia para darme el último adiós. Después de tener cientos de amigos solo me quedaba su compañía, y con eso me bastaba. Nos dimos muchos besos, como para tener un ahorro para cuando nos falten, y aún siento que debíamos darnos más. Los segundos marchaban a prisa y mi hora ya llegaba, sin embargo tu mano no me quería soltar, te miré y te di un beso en la frente, tu te aferraste a mi pecho llorando sin consuelo, como pude me safé y entré a la sala de espera sin mirar atrás, si hubiera volteado a mirarte no me subo en el avión. Así, sin decir más, me fui para siempre.

Ha pasado el tiempo y aún recuerdo tu hermoso rostro, ese recuerdo es mi sonrisa en los días grises. Hoy en día se que ya tienes un nuevo amor, seguiste con tu vida y eso es lo correcto, no se si seas feliz pero estás bien y con eso a mi me basta, sin embargo desde lo lejos aun te amo y tengo todo mi amor guardado para ti por si alguna vez nuestros caminos se vuelven a encontrar.

jueves, 5 de febrero de 2015

La sonrisa aquella

Pocas veces me he encontrado en la vida sonrisas dignas para escribirles, de hecho las sonrisas que me cautivaron en un pasado me costaron muchas lágrimas, sin embargo desde que vi esa sonrisa no he dejado de pensar en ella. No se como explicar tanta fascinación, esa sonrisa es una mezcla de ternura y sensualidad, algo distinto, es una sonrisa que expresa tranquilidad y satisfacción, a la vez tiene un toque de magia, tal así que me tiene escribiendo sin saber por qué. Pensé que eran ideas mías, que quizás estaba perdiendo la razón, fascinado por fotografías, pero no, al verla en vivo me di cuenta que no estaba loco, y la sonrisa aquella es más hermosa en persona, sin embargo la a lo lejos, como quien no quiere la cosa. Fue lindo verla, a pesar de la distancia, a pesar del tiempo corto en que sonreíste, atesoro ese momento porque no se si habrá otro en el futuro, posiblemente nunca la vuelva a ver en la vida, uno nunca sabe, por eso escribo para que ese momento me sea inolvidable, es un regalo que me hago. Si tan solo ella supiera que su sonrisa es de las sonrisas que hacen sonreír a los demás...

viernes, 30 de enero de 2015

Confesión de altura


Para muchos viajar es un placer, para otros es una tortura, pero para mi es una mezcla singular entre ambos. La primera vez que me monté a un avión iba felizmente corroncho, todo marchaba a la perfección hasta que a mitad de vuelo el piloto anunció que nos devolvíamos al aeropuerto por una supuesta fuga de combustible. Al descender del avión todo era confusión, minutos después observamos que mecánicos del aeropuerto destapaban una turbina del aeroplano, por lo tanto la fuga de combustible era una mentira que nos habían dicho como para no preocuparnos en demasía.

A partir de esa experiencia todo cambió para mi. Subirme a un avión se ha convertido en un trauma que muchas veces trato de aliviar con alcohol. Cada vez que tengo que volar trato de tener unos tragos encima, o por lo menos unas cervezas, estar 100% consciente no es una opción, a esto hay que añadirle que sufro de vértigo. Una vez subí tan ebrio a un avión que no recuerdo como subí, solo se que me registré en el módulo de la aerolínea y un segundo después estaba dentro del avión, ¿hubo un salto en el tiempo? No se, así lo sentí.

No solo ese trauma en mi primer vuelo hace que tenga pánico al montarme en un avión, el séptimo arte también ha influenciado en ese sentimiento adverso a viajar. Me ha quedado de costumbre bajar la bandeja antes de despegar esperando a que no se me quede una pieza en la mano, como en la primera película de "Destino final", también pienso en el discurso de Tyler Durden sobre las máscaras de oxígeno en "El club de la pelea" cuando las azafatas están dando las instrucciones antes de despegar; y de dormir ni hablar, no vaya a ser que me pase como Fisher en "El origen" y me roben las ideas mientras sueño.

La alegría de viajar es conocer nuevos paisajes, nuevas culturas, visitar sitios o gente querida, sin dudas es una maravilla. El proceso para mi es complicado, pero el resultado divino.